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domingo, 29 de octubre de 2006

Niños en una esquina



Obra pictórica de la venezolana Patricia Tafur perdomo.












Una rosa y las espinas, simplemente.
Un vaso a medias la bebida que recuerdo.
Sones del teclado en medio de la noche.
Lluvia, lluvia por este flanco de la luna.
transparencia cósmica en tu costilla.
Llanto y más llanto...
Es que la pobreza parece estar en todos lados.
huérfanos de amor,
huérfanos de todo...
Caminos que bifurcan destinos no encontrados.
Yerma la tierra, cebollas en los platos.
Apenas adobes sin cimientos
flecos en caprichos de paja los ranchos.
Y esta pampa interminable
y este desierto largo...
Tristeza en los ojos,
las manos endurecidas.
En la boca cansada se debilita una plegaria.
Y tú, indiferente, en tu jaguar blanco,
rompes la ley del sémaforo,
Pasas raudo
Ignorante de tanto...
Página en blanco.

miércoles, 25 de octubre de 2006

OCTUBRE. MI OCTUBRE

















Este fermento de pétalo terso,
tibio rojo y dulce que octubre amasa
en este maduro calendario pasa
rumoroso en la línea de mi verso


En ese árbol que asume el Universo
elemental, grave, certero, abraza
jubiloso del nombre que repasa
el anverso de copla y su reverso.


Este lírico vuelo primoroso
estrellas siembra sobre los tejados
del serrano pueblito memorioso


Este grillo en concierto presuroso
apura mi mano y ha dejado
el rastro de un poema sentencioso.

sábado, 21 de octubre de 2006

SORPRESAS

Esa mañana, cuando sus ojeras ya habían unificado su color marrón, se miró críticamente en el espejo, con luz profusa.
Su analítica observación la hizo decidirse: iría al médico esta tarde, sin delación alguna.
Transcurrió la mañana llena de pensamientos nada sombríos porque la ciencia médica, a estas alturas del siglo, todo lo soluciona.
Sintió una vez más las campanadas internas que resonaban en su cerebro como si tañeran a su lado ; las oía claramente. Un instante, duraban... Pero venían sin anunciarse.E inmediatamente,la ceguera... campanada, ceguera, luz, silencio, campanada, ceguera, luz, silencio....
Eran como una muerte y resurrección instantánea. Como un orgasmo mortal, -pensaba-, porque era un irse y volver. Y luego, con una sensación desagradable y preocupante.
Se estremeció;mecánicamente se tocó sus brazos como para arroparse.
- No hace frío, pensó...Y dejó de podar la bughanvilla fucsia.
No quería pensar. No quería tener conciencia de ello.De nada.
Luego de la siesta, preparó su atuendo impecable y lo dejó sobre el valet de madera, cuidadosamente ordenado.
Se bañó vigorosamente pasando el guante de crin por sus odiados rollitos de mujer madura y multípara. Hizo la palpación de sus senos... Frunció el seño, sacudió su cabeza como para espantar un fantasma, y salió envuelta en su albornoz blanco y en la cabeza, un improvisado turbante de toalla.
Extendió sobre la cama otras toallas grandes y secas, y se recostó para relajarse. Respiraba puntillosamente siguiendo los pasos de la costodiafragmática, tratando de poner orden en sus pensamientos que, anárquicos, aparecían como banderas flameantes cuando menos lo deseaba.
No pudo con su genio inquieto: cortó el ejercicio de relajación y buscó su depiladora eléctrica ( ¡que suerte haberla adquirido!) dispuesta a sacarse los escasos bellos de sus piernas, axilas y pubis..."pubis angelical", le habían dicho una vez...y una sonrisa triste se asomó a su rostro.
Humectó su cuerpo a las disparadas, como si le molestara reconocerse en la vejez que se le venía encima.
"Vivir cien años... La ciencia puede hacer que vivamos cien años... pero yo quiero los cien años como el de esas gentes que se pagan celuloterapias y estadías en spas carísimos, y masajistas, y que toman antioxidantes, y que no les duele nada... "Actitud de vida"
- "Actitud de vida de gente que suda oro y dólares". " Ma qué actitud de vida la mía, peleándola todos los días para resistir!..." "actitud de vida!... Psh!"
Mientras, se vestía con cierta rabia.
Llamó a un remisse, y pidió que la llevaran a lo del médico.
- Hola.Buenas tardes, Doctor
- Hola. ¿Qué la traé por acá.
- Bueno, mire... Resulta que...yo... eee...
- A ver... Quédese tranquila. La voy a auscultar...Respire hondo...Mj,Mj,Mj... Voy a tomarle la presión. Trajo los análisis que le pedí? y el electro? - Aquí están, doctor.
- MMMMM a ver, mmmm. MJ.Mj.Mj.............

Y el silencio enorme de los consultorios caía con su peso pegándose a sus espaldas.
Observó cómo el médico dejaba de lado las hojas donde se describía su interior. O parte de su interior.y se puso en atención de escucha.
Le preguntó por todo lo que sentía.
Ella le respondió refiriéndo todo: lo que sentía, lo que sospechaba, lo que no quería que se confirmara.
El galeno, hizo oídos sordos a sus deseos manifiestos de no dar importancia y ordenó: biopsia de epitelio "para asegurarnos que no es nada".
- Y estoy escribiendo el pedido de una tomografía computada del cerebro, le dijo.

Ella percibió un revuelco en el estómago y que la angustia le ahorcaba fuertemente tráquea y esófago...Pero no dijo nada.

El médico, poco menos, la emplazó para la fecha de la nueva tomografía no sin reprocharle con cierto afecto el descuido en el que estaba cayendo.

Volvió a su casa, sabiendo que una nueva agonía se disponía a habitarla, al menos hasta el resultado de sus estudios.
Mientras, sus ojeras seguirán ampliando territorios

jueves, 12 de octubre de 2006

Nuestra impunidad



Imagen obtenida en:http://www.flickr.com/photos/bobilina/with/21944946/




Mi historia, ínfima. Más perqueña que lo infinistecimal. Minúsculo medio punto marcado con la punta de un compás.
Me sumo y sigo, pequeño, pequeñísimo, sin más.
Determinado por los genes, sin variar.
Moldeado de cualquier modo sin papá y mamá. Más tarde, por la vida, por su belleza, y también por su maldad.
No me mires. No me hables. Soy toda nulidad.
El grano de la arena cerca de la mar, más importante que yo en la inmensidad.
No marco, no dejo huellas, en este mundo de aparente hermandad.
Soy Biafra, soy un pueblo ignorado en medio de supuesta solidaridad.
No me mires. No me hables. Veo en la oscuridad.
Lo que veo es triste, y me compete en realidad.
Soy un niño de Biafra, esperando tu bondad.

lunes, 9 de octubre de 2006

Para tener en cuenta

El sol iba debilitándose... Bah!, No es el sol el que se debilita, sino que por esa maldita costumbre de dar vueltas que tiene la Tierra. cada tantas horas no permite que el sol siga su presencia por aquí.Ella sale de paseo, y nosotros, ¡a cambiar el ritmo por unas horas!. Aquí hace ahora un poco más de frío, de modo que tendré que procurarme calorías extras para poder dormir un poco más tranquilo...Es fácil: recorrer un poco el ambiente, andar más vigilante, y ¡zas!°, ¿No lo dije?...Si la naturaleza nos pone al alcance de cualquiera, los frutos para sobrevivir... ¡Es cuestión de darse maña!...
A metros míos, estaba mi sustento...Y hacia allí me dirigí tan raudo como pude...
¡Caramba!, no era tan fácil ... Tironeo y tironeo y la presa no es mía. No sé si lo correcto es decir que se me hacía agua la boca, pero he escuchado esa frase por ahí...
Insisto... No puedo arrancar la deliciosa fruta,A pesar de oponer toda mi fuerza .
Sorpresivamente, siento un profundo dolor que me atraviesa... Quizás una espina... Pero, inmediatamente, soy arrastrado (Tampoco sé si el término es correcto dado la circunstancia en que me encuentro)como si desde el pinchazo hubiera un cordel que tira de mí. ¿Qué monstruo es el que melleva haciéndome perder el equilibrio? Sufro. Me duele el cuerpo...Me debato,lucho, me resisto. EL monstruo agazapado, no emite ruido alguno.El muy ladino, me sume en la confusión amparado por la oscuridad.Por fin, intento con un gran salto hacerme clara la situación.La luna es la única lumbre,con la luz suficiente para reconocernos en medio de la noche.Por una fracción de segundos cruzamos la mirada víctima y victimario.Le arranco un sonido que no entiendo del todo pero parece de júbilo, y comprendo: soy su presa... su trofeo.
La desilusión me convierte en furioso animal y me bato en duelo...Intento algún modo de zafar... Me cuesta. Mi enemigo había tenido el privilegio de atacar primero, de encontrarme sin defensa, confiado. De ése modo, él contaba con ventajas. Me hice el muerto...Dejé que me arrastrara sin resistencia...y cuando consideré que ya era suficiente, lo sorprendí de tal modo, que logré soltarme a pesar de las heridas.Y me batí en retirada... A una buena distancia, todavía se escuchaban las puteadas de mi agresor... Yo reía de puro contento. Conservar la vida, es una aventura que repito noche a noche en mi avatar.Nunca había caído preso de una anzuelo. Ahora, ya sabía... ¡Ni soñando me tentaría una lombriz ensartada en un gancho de metal!... Ni ahí!....(Como dicen los chicos de mi litoral)

jueves, 5 de octubre de 2006

Una noche más, una mujer más...

"Entre tu verdad más honda y yo, hay otra hondura llena de tajos cosidos débilmente. Me desangro y se me vuelvo volátil lo que fue un día”. Dijo ella imitando a la actriz de la telenovela de moda.
Él, la miró con desprecio...Sonrió enigmáticamente .... Ésta es otra mina “melodramatizándome” por no aceptar que la dejo. Que se vaya a la mierda. ¿Qué se cree?. Venirme a mí a darme consejos de cómo vivir... Qué se vaya a la mismísima mierda. Qué me importa su cargo de morondanga ni sus alardes de no sé qué y no sé cuánto... Bien que le gustó pasarse una noche gritando como una yegua (Las yeguas gritan?...- Las yeguas que yo conozco, y he conocido muchas, sí-.).
Aquélla noche, si bien no dí lecciones, las cosas se hicieron a mi modo y le gustó. Cómo le gustó. Aproveché a la mina, que estaba necesitada, parecía. Desde hacía días, sus intencionadas miradas, cargadas de ese no sé qué que tienen las mujeres calientes y deseosas, se confirmaron en lo que yo entendí como mensaje de “te tengo ganas...” con los roces que no fueron casuales... y se convirtió en certeza cuando me pidió que fuera a su casa para que le mostrara cómo manejar un programa de su PC... Recuerdo que hacía frío. Bastante como para mantener encendido los leños del hogar, y servir un whisky, dos, y más... A la hora del atardecer , fui. Sábado, cuando la luz se apresura a irse para buscar otro calor... Poca gente en la calle. En la de su casa, la presntí sin compañía de sus hijos... Antes de tocar el timbre, me asaltó la duda. Yo iba dispuesto a todo, pero la imagen de mi mujer embarazada me sobresaltó como en reproche. La borré enseguida. El macho que llevo dentro no me perdonaría jamás si dejaba pasar la oportunidad que se me ofrecía tan abiertamente. .. Entonces, apreté el botón del timbre y repetí la presión tres veces, como si hubiéramos acordado una clave de reconocimiento. Hasta mis oídos, llegaba la melodía de una canción romántica. La música provenía de la casa. Oí también los pasos que avanzaban acompañados por el canturreo de la mujer que me atendería. Se abrió la puerta. Allí estaba... La miré de arriba abajo y de abajo arriba. Se había vestido prolija y atractiva. Su abrigo, de piel blanca de dudosa calidad, con unos pelos largos, me chocó un poco por la falta de buen gusto, pero admito que le quedaba bien. El perfume era casi un insulto a la prudencia. Percibí inmediatamente un nada sutil desplazamiento de mis íntimos miembros. Hola! Dos besos en la mejilla. Pasá. Te estaba esperando. Y me franqueó el acceso . .. Como lo había supuesto, los leños en el hogar, crepitaban entre llamas azulinas y rojizas. Había velas encendidas en algunos puntos del salón y la luz no era muy intensa. Busqué con la mirada dónde estaba la PC, para seguirle el juego... Pero ella, encendió un cigarrillo, me ofreció un whisky, y me invitó a sentarme en un sofá junto al al calor de la estufa... Y comenzó a desplegar sus estrategias de conquistas, y yo la dejé que liberara cuanto quisiera para sazonar el encuentro... No voy a entrar en detalles. El saco blanco sirvió de alfombra, le saqué las ganas, me saqué las mías... Repetimos el encuentro , esa misma noche también sobre el peludo saco blanco... Después, la mina, con algo de exceso por el alcohol, creo, empezó a llorar despacito y a hablarme nuevamente de sus mentados blasones que ha estas alturas menos me importaban. Yo quería irme. Nada más. Ya estaba satisfecho. Le anuncié que era el momento de mi partida. ( mientras pensaba qué mentiría en casa de mi mujer)... La besé apenas, y salí riéndome para mis adentros. Pobre abrigo, me dije...Va a tener que enviarlo a la tintorería...Afuera, el aire frío terminó con todo rastro de la pasión vivida. Y volví a compadecerme del abrigo que había quedado con los rastros de una noche de sexo anunciado y comprobado.

domingo, 1 de octubre de 2006

MAÑANA EN LA COSTANERA




(Imágenes e información sobre la ciudad de Esquina, Provincia de Corrientes, ArgentinaEn:http://www.e-portalsur.com.ar)

Desperté temprano, como lo había propuesto.
La mañana era aún un esbozo de luz y los pájaros ya comenzaban su concierto. Sobre las chapas de los techos, una palomas voluminosas taconean incansablemente.
La ciudad se entregaba a las últimos momentos de modorra.
Preparo unos mates, y pienso que hace cuatro semanas que no pruebo el cigarrillo, porque sí; porque lo decidí de pronto, una vez más. Hace tres que he comenzado mis caminatas matutinas, bien temprano...Ni la lluvia copiosa me ha hecho desistir del paseo. Disfruto de las calles en proceso que me llevan al puerto. Los ríos que se encuentran semejan un par de brazos abiertos en señal de bienvenida. El agua pasa inaudible y sin fatiga casi siempre. Al fondo, en el delta, el sol ya no se oculta. Es un iridiscente barrilete que se eleva lento, en el paño variopinto que resulta el cielo al paso de las horas. No me importa demasiado haber detenido el ritmo de los pasos. Es tan magnifica la imagen...
A lo lejos una canoa surca el agua, atraviesa el canal y se pierde en la garganta fluvial del Paraná.
El aire fresco, como a mí me gusta, mueve sin vehemencia los flequillos de las palmeras que flanquean la calle de la costanera.
Cuesta recomenzar la marcha. La visión es un regalo que reafirma la maravilla de esta tierra.