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miércoles, 9 de octubre de 2013

Yo tengo las palabras que quiero
Guardadas en una especie de talega
Las fui almacenando cada vez
Que salía de caza a por ellas
De vez en cuando las ventilo
Las bato al aire y las cuelgo
En algún verso bien hallado
o devenido en contramano.
Palabras que suelto con cuidado
Que ascienden como palomas hacia el cielo
O regresan cual golondrinas en verano
O hienden su filo más hiriente
En mi corazón, el mismo
Que las templa
Las bruñe
Las perfila
Las mantiene vigentes cada día
Imagen

domingo, 6 de octubre de 2013

En la calles, los árboles babeaban gotas heladas y el césped irisaba cristales que más tarde se disolverían expuestos a la débil luz solar.
Una línea azulina se filtraba por entre las hojas achicharradas y se descomponía en fragmentos del arcoiris en cada gota congelada.
Salí valientemente a la calle, a buscar el pan crocante para el desayuno.
El frío me entró como un puñal hasta el más recóndito rincón de mis pulmones, mientras el escaso retazo de piel que no cubría mi bufanda sentía un atemporal bochorno. El aire de frío bajo cero, quemaba.
Me divertía el desafío de mi respiración. Y el chorro gaseoso simulando una bocanada de humo que salía de mi boca y de la nariz.Al volver a inspirar, unas gotitas húmedas quedaban en el piso del extremo.
Pasé frente a una vidriera y repetí el gesto de mirarme. Gesto antiguo de coquetería acostumbrada, que con el paso de los años había conservado. Aunque ahora, la corva de la espalda comenzaba a notarse, y a veces bastaba mirarme para cambiarme el humor.
Esa mañana, apenas si de reojo traté de reconocerme y heché culpa al excesivo abrigo que me había superpuesto.
El aroma del pan crujiente me recordó al del café calentito que bebería en cuanto regresara a casa.
Sentía los pies helados. Las botas no me protegían lo suficiente de la travesura irresistible por la cuál, cuando niña me gané muchos regaños:me encantaba sentir bajo mis pies cómo se quebraba la solidez de algún charco.
Mientras hacía mi camino diario, ví a un cachorro tiritando. Me dio pena.Sin embargo seguí de largo.
La panadería vivía el bullicio de la clientela que se saludaba mientras hacía algún comentario por el temporal del día anterior.Habían refugiado a varias familias indigentes en los vagones del ferrocarril y estaban haciendo una colecta para llevar ropas, comida y remedios.
 Luego de colaborar-  pues me pareció lógico el pedido- se me presentó la imagen del perrito atherido.
Tomé con las dos manos mi bolsa con el pan recién sacado del horno sintiendo cómo mis dedos perdían su rigidez y el calor me entraba confortándome al menos las extremidades superiores.
Salí decidida a recoger al animalito abandonado con una especie de reproche interno por no haberlo hecho antes.
Al doblar la esquina, un viejecillo de esos que piden monedas a la salida de los templos, lo tenía en sus brazos; se había sacado sus harapos y con ellos lo abrigaba.
Quede contemplando aquél enternecedor cuadro. Ví cuando el viejo contaba sus escasas monedas cercano a unas de las vidrieras. Entró al bar de la esquina, trajo un vaso de leche que supuse tibia, la depositó en el suelo, y acercó al animal para que la bebiera.
Luego de un rato que pasó sobando el lomo del animal, lo hizo corretear tras de sí, y se alejó con él...
Me quedé desde donde estuve en el principio, mirándolos,ambos alejarse con sendos chorros  de aliento humoso que salían de sus bocas, cuidándose mutuamente.
Cuando tomé por fin la decisión de volver a casa, el pan se había enfriado.
 Pensé si mi corazón no se estaría enfriando como esos bollos que llevaba dentro de la bolsa de papel estraza.

domingo, 28 de abril de 2013

Entre Córdoba y Corrientes

Atravesada por emociones venidas desde distintos sentidos estoy con la voz detenida en la garganta y a punto de un sollozo...
Me atrapa la soledad de la siesta recordando mi tierra querida y sus gentes. Y vivo con un anhelo incierto de volver a vivir momentos que ya fueron.
Me desmorono sobre un dolor callado, de resignación.Y sé que mis horas inmolan sueños perdidos entre rumores de un río caudaloso y campanadas de un día que se desmaya allá por el poniente litoral.
Nada me encadena y todo me ata: que se entienda.
Yo elijo este cielo y este norte, este recoveco acuático y este suelo, porque en este norte, en este recoveco acuático y en este suelo, transitan las vidas que he puesto 



Imagen:Enrique Mato
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Henrique_Matos_2006_Viagem_ao_infinito_01.jpg

domingo, 24 de febrero de 2013

ALGUNAS EVAS


Las veo pasar con un dejo de hastío y la miseria de sueños perdidos.
Al alba, con la inutilidad de una noche colgada en sus espaldas.
Con la nadería de su vaivén empapado de babas y alcoholes distintos.
La mano en la boca ocultando el insomnio obligado.
Y esa sensación de pena por el orgullo que olvidan en la oscuridad de una esquina.
Son leves espectros de sombras.
Tal vez, arrastren un estéril y oscuro tormento después de cambiar por unas monedas su cuerpo.

Origen de la imagen proporcionada: aquí

viernes, 22 de febrero de 2013

AMIGA HERMANA AMIGA


Cuando una no nace con una hermana adherida ni a su diestra ni a su siniestra, va por la vida preguntándose cómo es que otros la tienen, y se interroga cuál fue el sino que le negó una presencia como ésa.
Y avanza las calles de la ciudad que habita, pensando que a la vuelta de cualquier esquina, que en una mesa de un bar en el rincón más claro, que debajo de esa sombra arbórea y fresca, que quizá en el quinto escalón de la escalera del parque, o en la hamaca que columpió la infancia, podría encontrarla…
Es una ausencia extraña la de sentir que se ha perdido lo que nunca se ha tenido Y .aún sabiendo de la inutilidad de la inspección de ojos, de sonrisas, de pieles, pelambres, gestos y andares, la intermitencia del interrogante estéril abate el tiempo y la esperanza.
A veces un espejismo aparece de repente: fulgura como una promesa de consanguineidad y reconocimientos varios en conversaciones desveladas, confesiones apenas esbozadas, recuentos de momentos superados,  versos al viento, entronizaciones inviolables, vanidad y orgullo tolerados, la gemelar andanza de lecturas, .. Uno cree haberla encontrado, y se declara devota de esa hermana que ríe a carcajadas, que sabe lo que dice, que planta los pies sobre la tierra como si la inmensidad no tuviera horizonte y toda esa vastedad le fuera propia…  La hermandad está sellada, progresa entre complicidades propias de la fraternidad… Y una se prende la felicidad a los vuelos de su falda, y canturrea loas por el descubrimiento… Y se liga con ilusión a la encontrada, a la buscada, a la parte de su vida que ha sentido en falta…
Al otro lado del espejo las cosas no se ven como quisiera, y el cristal se empaña; se corroe lentamente, la opacidad va siendo cada vez  pertinaz y oscura hasta que un gesto , una palabra, una traición declara la oscuridad absoluta como después del rayo fulminante en una noche de tormenta,,,
Y esa inmensa soledad que marca la intermitencia de una lluvia intensa, fría y desordenada

martes, 19 de febrero de 2013

Desde el punto de salida al punto de llegada, cada 


quién va cobrando su tajada (DLC)

Ausencias

Los días , las semanas, los meses han pasado y por fin recupero este blog que amo tanto.
Hablar de ausencias está estrechamente ligada a la edad que voy sumando, a las distancias que van mutando, a la gente que ya no está, al próximo fin de mi carrera docente. Episodios que exigen un duelo.Y un renacimiento cada vez que se presentan. Y no es fácil remontar el vuelo, recuperar un territorio, o armar uno nuevo.
Nada me resultó fácil en la vida, ni he aprendido lo suficiente para mejorarlo. Es como si un karma me hubiera determinado a vivir cada cosa con esfuerzo. Pero así y todo vale la pena.
Escribir en el blog me tienta a convertirlo en intimista, pero no fue ése el objetivo inicial.
Sin embargo, hoy, sensibilizada por circunstancias que no son mías pero me involucran, escribo con cierta desnudez del alma.
Por eso mismo, pongo el punto final en este artículo.