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viernes, 31 de marzo de 2006

En la calles, los árboles babeaban gotas heladas y el césped irisaba cristales que más tarde se disolverían expuestos a la débil luz solar.
Una línea azulina se filtraba por entre las hojas achicharradas y se descomponía en fragmentos del arcoiris en cada gota congelada.
Salí valientemente a la calle, a buscar el pan crocante para el desayuno.
El frío me entró como un puñal hasta el más recóndito rincón de mis pulmones, mientras el escaso retazo de piel que no cubría mi bufanda sentía un atemporal bochorno. El aire de frío bajo cero, quemaba.
Me divertía el desafío de mi respiración. Y el chorro gaseoso simulando una bocanada de humo que salía de mi boca y de la nariz.Al volver a inspirar, unas gotitas húmedas quedaban en el piso del extremo.
Pasé frente a una vidriera y repetí el gesto de mirarme. Gesto antiguo de coquetería acostumbrada, que con el paso de los años había conservado. Aunque ahora, la corva de la espalda comenzaba a notarse, y a veces bastaba mirarme para cambiarme el humor.
Esa mañana, apenas si de reojo traté de reconocerme y heché culpa al excesivo abrigo que me había superpuesto.
El aroma del pan crujiente me recordó al del café calentito que bebería en cuanto regresara a casa.
Sentía los pies helados. Las botas no me protegían lo suficiente de la travesura irresistible por la cuál, cuando niña me gané muchos regaños:me encantaba sentir bajo mis pies cómo se quebraba la solidez de algún charco.
Mientras hacía mi camino diario, ví a un cachorro tiritando. Me dio pena.
Y seguí de largo.
La panadería vivía el bullicio de la clientela que se saludaba mientras hacía algún comentario por el temporal del día anterior.Habían refugiado a varias familias indigentes en los vagones del ferrocarril y estaban haciendo una colecta para llevar ropas, comida y remedios.
Inexplicablemente, luego de colaborar pues me pareció lógico el pedido, se me presento la imagen del perrito atherido.
Tomé con las dos manos mi bolsa con el pan recién sacado del horno sintiendo cómo mis dedos perdían su rigidez y el calor me entraba confortándome al menos las extremidades superiores.
Salí decidida a recoger al animalito abandonado con una especie de reproche interno por no haberlo hecho antes.
Al doblar la esquina, un viejecillo de esos que piden monedas a la salida de los templos, lo tenía en sus brazos, se había sacado sus harapos y con ellos lo abrigaba.
Quede contemplando aquél enternecedor cuadro. Ví cuando el viejo contaba sus escasa vidrieras, entro al bar de la esquina, trajo un vaso de leche que supuse tibia, la depositó en el suelo, y acercó al animal para que la bebiera.
Luego de un rato que pasó sobando el lomo del animal, lo hizo corretear tras de sí, y se alejó con él...
Me quedé desde donde estuve en el principio, mirándolos,ambos alejarse con sendos chorros como de humo que salían de sus bocas, cuidándose mutuamente...
Cuando tomé por fin la decisión de volver a casa, el pan se había enfriado. Pensé si mi corazón no se estaría enfriando como esos bollos que llevaba dentro de la bolsa de papel estraza.

jueves, 30 de marzo de 2006

A propósito de las próximas Pascuas

LA RUEDA DEL HAMBRIENTO (César Vallejo)

Oir entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Váca mi estómago. Váca mi yeyuno,
la mieseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa.

Una piedra en qué sentarme
¿No habrá ahora para mí?
¡Siquiera aquella otra,
que ha pasado agachándose por mi alma!
Siquiera
la calcárida o la mala ( humilde océano)
¡Ésa dádmela ahora para mí!

Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto,
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la torcida y coronada, en que resuena
solamente una vez el andar de las rectas conciencias,
o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva,
va a caer por sí misma,
en profesión de entrada verdadera,
¡Ésa dádmela ahora para mí!

Un pedazo de pan, ¿Tampoco habrá ahora para mí?
ya no más he de ser lo que siempre he de ser, pero dadme
una piedra en que sentarme,
pero dadme,
por favor, un pedazo de pan en que sentarme,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse,
y después me iré...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y ya no tengo nada, esto es horrendo.

miércoles, 29 de marzo de 2006

SUMATORIA

Minutos,palabras, sabores, olores, timbres, sonoridades,
pasos,
colores,texturas,
amores,caricias,
enojos,caídas,
recomposiciones,
heridas,curas,enfermedades,angustias,
sonrisas,
degluciones,
hiladas,
tragos,
vuelos, sueños,ficciones,
realidades, lecciones, triunfos,
fracasos,
mentiras,
verdades, certezas,
dudas, milagros,
rezos,
maldiciones,
perdones,abrazos,ternuras,caracoles,
árboles,
ríos,agua,caminos,arenales,
juegos,juguetes,jugadas,veleidades,
juramentos,
canciones,
familia,familiares,
rezongos,
deberes,
obligaciones,
perezas,ocios,gratitudes,ingratitudes,
blancos,negros,claros,oscuros,
desilusiones,utopías,tropiezos,
recomposiciones,
letras,firmas,poemas,lecturas,
voces,risas,
llantos,lágrimas,emociones,
papeles,cartas,e-mails,
melodías,lunas, estrellas,
esperas,tormentas,lluvias,
bendicioens,proyectos,vínculos,
separaciones,uniones,
revanchas,venganzas,acuerdos,protestas,
ternezas,
nutricia,
pérdidas,salud,riesgos, miedos,valentías,
vida,vida,vida,vida...

viernes, 24 de marzo de 2006

30 años

Cuando yo tenía 30 años, recuerdo que en muchas oportunidades me decían que estaba en lo mejor de la edad.
Nunca supe bien el motivo de semejante aseveración, pues creo que estar en lo mejor, depende de muchos factores.
Pero de los treinta años a los que haré referencia, no es de un festejo de cumpleaños. Es más bien el recuerdo de cosas que ocurrieron en mi país, allá por 1976, y los años que siguieron hasta la recuperación de la democracia.
Con la felicidad que ocupaba mis días de familia nueva, un hijo de casi cuatro años, y dos bebés que ocupaban mis días entre mimos, cuidados y lavados exhaustivos de pañales (pues eran de tela y no teníamos lavanderías), terlevisor en blanco y negro en pueblo del interior, sin la tecnología actual de la TV por cable, la radio que se sintonizaba mejor de noche que de día, escuché el primer comunicado de la Junta militar, A las 06:30, en todas las emisoras se escucharía 'Comunicado Nº 1, de la Junta de comandantes generales: "Se comunica a la población, que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la junta de comandantes generales de las Fuerzas Armadas. Firmado, Jorge Rafael Videla, teniente general, comandante general del ejército".
Mi país que sobrellevaba un caos tras la muerte de Perón, creyó que vendría , la Junta Militar, a poner orden y, tal como lo pregonaba, se comenzaría la etapa de Reorganización Nacional, sin siquiera sospechar que celebrábamos la entrada a la historia más tristye y terrorífica que nos tocó vivir.
El mesianismo de las cabeza visibles de la Junta Militar se invistió de un criminal sentido de "limpieza".
Persecuciones, prisión, desaparecidos, muertos, ejecutados, censura, caos económico, industria en quiebra, plata dulce, niveles de pobreza en alza, analfabetismo, disciplina de cuartel, Estado de Sitio, radios y casi todos los medios de Prensa controlados, Muyndial del 79, Guerra de Malvinas,... atrocidades que fueron golpeando sistemáticamente en el corazón de cada argentino.
Se había instalado el miedo.
En Buenos Aires, Córdoba, Tucumán... se vive con mayor angustia y sentido de desolación...
Traiciones, inseguridades ideológicas, sostenimiento de ideales, políticos olvidados de la democracia querida,Madres de la Plaza de Mayo, , CONADEP,Pérez Esquivel Premio NOBEL DE LA PAZ....
Una marea de sucesos que aún duelen, pero que es necesario recordar. Avivar el fuego. No para instalar el odio. Sí, para que la Justicia asuma su poder. Sí, para un país que aprenda desde sus errores. Sí par la vida, Sí para el Nunca Más.

domingo, 19 de marzo de 2006

siempre en prueba: Mis alumnos escriben

siempre en prueba: Mis alumnos escriben

Los blogs

Los blogs son como esos amigos que soportan nuestras ñañas con toda entereza.
A veces, nos desmadramos del cauce que hemos querio darles, nos ausentamos por largo tiempo, y sin explicaciones.Volvemos a él, sabiendo que una ventana se abrirá dispuesta a nuestras cuitas.
Es así.
Qué habré de discurrir en próximas entradas?
Hay tanto tema, tanta cosa por decir, tanta por callar.
Lo cierto es que estoy aquí de vuelta, para continuar con lo que vivo a diario en el ámbito de mi docencia, otras, simplemente para contar cómo me va o para quejarme de lo loco que está este mundo.