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viernes, 19 de mayo de 2006

Ese amor


El mar está tan lejano
y las gaviotas calladas,
como en cortejo.
Saben de un amor que ha muerto.
No el mío, no.
Él aún abroquela ilusiones
atisva el encuentro
susurra tu nombre
en esas horas
de luna esmaltada
y cielo sin nubes.

Guarda
con celosa calidez de antaño
tu pasión encabritada.
Juventud compartida
también en diáfanas mañanas.

Ese amor que todavía guarda
las cartas que cruzaron kilómetros
de avaricia carnal
de amorosas vigías.

Por algún entonces,
nuestro amor fue
de letra escrita,
azul tinta sobre papel de manila

Se tardaban en llegar
sus candentes misivas
del novio que a la novia
un mundo distinto prometía.

Ese amor que atesoro
sin rictus amargo
aunque mutis por el foro.

En mí quedaron
tus huellas
tus siembras
tus frutos.

A veces pregunto curiosa :
qué fue de tu parte,
qué sucede en tu vida
aunque no pertenezcas
al hoy dela mía.
Entonces,
con cierta nostalgia
es que el mar se me antoja
más lejano que nunca
y las gaviotas calladas
como en cortejo.