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viernes, 21 de abril de 2006

cultura nuestra para todos

Las discusiones que continuamente se plantean con respecto a la cultura suelen venir de parte de personas que livianamente tratan de ella por haber leído profusamente y haberse memorizado unas buenas frases célebres que les sirven de caballitos de batalla para sus discursos llenos de oropeles y aplaudidos por una cantidad de señoras paquetas que admiran esas frases precisamente por no haber leído nunca más que las etiquetas y envoltorios de sus prendas y perfumes caros.
Ander Egg en su tratado sobre la animación sociocultural hace una maravillosa descripción de la original definición de la palabra cultura, luego explica la evolución de la misma y hace un intento por clasificar a la cultura según los colectivos sociales contemporáneos, pero sin desvincularse de aquél concepto original.
Hay quienes mantiene rígido el concepto de cultura regional de tal modo que todo intento por ingresar otro avatar cultural, es considerado poco menos que un delito.
La humanidad toda es la resultante de continuas transculturaciones. Las más antiguas, se fueron dando con la lentitud propia de los tiempos en que sucedían. Hoy,la comunicación instantánea y múltiple, irrumpe con nuevos estilos en cualquier parte del mundo.La transculturación puede llegar a ser casi instantánea. Y en consecuencia, peligrosa, pues no da tiempo a digerirla dentro de una comunidad con identidad propia.El escaso tiempo que deja para sopesarla, transformarla, adaptarla, adoptarla, introducirla finalmente hace peligrar la fontera de las tradiciones, más aún en los pueblos sin memoria.
Entonces, sucede que esos pueblos sin memoria, perdidos en el laberinto de las ajenidades, sin un derrotero que les sirva de guía son presas fáciles para su propia agonía.