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lunes, 26 de abril de 2010

MONUMENTO A LA MADRE EN LA PLAZA BLANCA

Le creció a la plaza en su dulzura
de tanto brindarse a cada niño
a fuerza de chiquillada y de cariño
la piedra moldeada en el cariño.

Feliz hace sentirme levadura
del ayer que se acerca en andaniño
que celebra intacto aquel aliño
y enciende al amor su envergadura.

Ya me resguardan los pasos del antes
y también los del ahora - aunque distantes -
...Enarbolo la dicha de tenerlas

espléndidas, al vuelo de un suspiro:
madre - doblemente madre: - Mías.
La de piedra y la de sangre, mías.


(debido a las travesuras constantes de mi hermano, mi madre le
cargaba tintas a sus reprimendas diciéndole que algún día
habría en la placita de nuestros juegos un monumento para
ella. Quiso la casualidad que una artista que habitaba en el
barrio modelara en granito, un monumento dedicado a las
madres. Y de este modo, la predicción de mamá se cumplió y en
nuestras conversaciones, con complicidad, nos referíamos al
monumento como "el monumento a mi mamá")