lunes, 27 de abril de 2009

Necesito




Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Walt Whitman

Necesito
las voces tutelares.
Las necesito.
Que resuenen en mis pasos.
Necesito,
de la niñez que un tiempo
meció dulcemente mi inocencia.
Me necesito a mí, niña, toda
Con la claridad de aquellos días
Con la liviandad de mis rutinas
De juegos en la plaza.
Y las desmigadas canciones
raigambre de guitarras
asidas al tiempo
posterior al de la infancia.
Con las exóticas amapolas del jardín vecino
-espléndida rojez de primavera…
Me necesito a mí, mujer en crecimiento
abandonando el dulzor de caramelos
estrenando afeites y vergüenzas nuevas
Y siempre, la felicidad presente
de besos escondidos
en la penumbra de la esquina
que perdura en el recuerdo.
Me necesito, en la fe recuperada
de Cristo llorando desangrado
su adicción por el amor más grande.
Necesito de mis sueños viejos
renaciendo
en cada momento
Del hoy, vejado por las agujas de los años.
Necesito, de mí:
de mi coraje
de mi lucha cotidiana
a puro rechinar de dientes
y desatendidas lágrimas.
Necesito de mí,
de mis enamoramientos
de mi sed y de mi alimento
y de mis rezos.
Necesito también
de este mi presente
áspero y noble
que muerde el polvo de la tarde
y lo convierte en oro y luz.

Metiéndose en la sangre
se licuan
en las lentas venas
abriendo el camino
Hacia mi corazón de tigresa .

Me necesito con toda la fiereza.
Me necesito entera .

sábado, 18 de abril de 2009

Instantes grises


Resquebraja mi andadura
un tren veloz
hacia la nada

-No tengo coyunturas que sujeten
recuerdos ni esperanzas

En un instante sucede
un torbellino
y en un instante desvanece
el sostén de la andanada.

Vana presencia me circunda
-vaho etéreo sin alma-
asfixia mis días sin tregua

El inmediato ayer, hoy ¿mañana?
es este gris espanto ante la muerte

Este poema nació luego de leer una de las creaciones de Karina Crespo en su blog Desvarios en la luna

miércoles, 18 de marzo de 2009

Noche importante (Versión corregida)

Se calzó los guantes para ocultar una vez más, la tosquedad de sus manos: desentonaban con el resto de su figura.
Antes, se había acicalado con esmero, luego de haberse dedicado por entero a la depilación (Ya quedaban pocos rastros pilosos gracias a las técnicas definitivas).
En el baño había puesto un espejo de cuerpo entero, de tres hojas, para no perderse detalle. Sobre el cristal azogado, y a su alrededor a modo de marquesina, luces potentes. No quería tener piedad con sus imperfecciones.
El baño era su "bunker". Allí se pasaba más tiempo de lo que la familia consideraba prudente.Pero, se lo toleraban porque la modernización de ese lugar había corrido por su cuenta y la casa adquirió categoría...(cuando no estaba,sus hermanas se ufanaban ante las amigas mostrando la lujosa "zona de placer").
Untó su rostro y todo el cuerpo con las cremas "Charles of the Ritz",aconsejadas por la experta de belleza que se los vendía.Eran caras; de manera que se exigía siempre trabajar sobrehorarios para mantener sus caprichos.
Mientras la oleosidad penetraba por los poros de la piel para darle suavidad de seda, acercó una banqueta donde puso las toallas y el albornoz para usarlas luego del baño.(Siempre blancas. Impecables. Odiaba esos colorinches modernosos que disimulaban cualquier bochorno).
Se recostó sobre el tapiz que cubría una camilla de madera,colocó un fresco y pesado antifaz sobre sus ojos, encendió el reproductor musical y se dedicó a dormitar con los pies algo más elevados, hasta que sonara la campanilla de leve timbre anunciando que el agua en la bañera había llegado al nivel programado.
Al oir la alarma, sin alterarse, se levantó del lugar y metió primero sus manos en la gran pileta para verificar la temperatura.Tomó un frasco con líquido ambarino y derramó parte de él en el recipiente donde reposaría otra media hora mientras los chorros del sistema "jacuzzi" masajearan con distintas intensidades cada rincón de su cuerpo. Agregó unas bolsitas de lavanda, pétalos de rosas, sales perfumadas y un gel espumante.
"¡Aaaaahhhh!¡Qué placer! ... Se dijo susurrando, dejándose llevar a la nada: nirvana personal que había logrado para sí.
Los chorros removían el agua deliciosamente y la espuma de las sales habían creado un lago de burbujas que irisaban la superficie móvil de la tina.
Soñó con escenas de la Grecia antigua y con fornidos y sudados romanos tal vez por las imágenes que se había representado en la lectura de "Félix de Lusitania" (Últimamente, se le daba por leer novelas históricas como recurso para saber Historia sin la pesadez de ella misma... Podría hablar con la gente sin que se percibiera demasiado lo superfluo de sus conocimientos).
Las figuras masculinas se sucedían hasta convertirse en una tentación libidinosa.Guardó las pulsiones que le exigían caricias y satisfacción pensando que de esa manera iba a ser más eficaz en la cita de esa noche.
El impulso del agua comenzó a disminuir anunciando la quietud y el fin del baño.
Se quedó unos segundos, dejando afuera sólo la cabeza.Aspiraba con fruición los aromas que despedían las sustancias perfumadas.

Salió de la tina sintiéndose una deidad... como esas propagandas donde los cuerpos aparecen con gotas transparentes que lo recorren.Lo que vió en el espejo merecía aprobación.
Se envolvió en el albornoz y cubrió sus cabellos mojados con una toalla enroscada por sus extremos a modo de turbante.
Abandonó al lujoso baño sin haber pasado por el sauna (Nunca lo había usado en realidad) pues tenía el prejuicio que le produciría baja presión.

Comenzó entonces,la tarea de artesanía: embellecer sus rostro.

Con la propijidad reconocida, dispuso cada adminículo.
Ablusionó agua mineral con agua de rosas, pasó un papel tissú con suavidad para secar el excedente, abrió la ampolleta celeste que contenía un hidratante potente, lo esparció con suaves tecleteos con movimientos ascendentes en las mejillas, en forma de ocho en los párpados, alisó la frente y las comisuras de los labios, y palmeó enérgicamente sobre la barbilla. En el cuello, manos de seda para acariciarlo en abanico de abajo hacia arriba...
La concentración en la tarea era tal que parecía un rito. Y en realidad lo era: tanta dedicación, tanto tiempo, para no dejar escapar tan pronto a la juventud que ya estaba por filtrarse en los intersticios de los cuarenta ( lo pensó porque en ese momento el tema de Arjona que estaba escuchando hablaba de los cuarenta).
Unas gotas de colirio redimensionaron el brillo de la mirada, momentos previos a comenzar el maquillaje: un toque de base en frente y dorso de la nariz, mentón y mejillas; "el cuello también", le había dicho una promotora de Lancom "para que el rostro no parezca una máscara". La difuminó con unas esponjitas de látex que descubrió en Pozzi el año pasado (Las compró al por mayor: celestes, rosadas, blancas, verdes, redondas triangulares,chatas, voluminosas...). Con mirada de artista, eligió el iluminador del párpado que hará también de corrector de ojeras, aunque hoy usará poco: había descansado lo suficiente.Luego, las sombras grises que profundizó con un tono más oscuro en el pliegue del párpado superior. Vigiló que ambos ojos tengan simétricamente las pinturas y suavizó sus límites repitiendo el acto de difuminar con otra de las esponjitas.
Devolvió sombras y pinceles a su lugar y eligió uno de apariencia de estilete, con las cerdas prietas, en punta, finitas...Lo introdujo en el frasco del delineador y lo deja allí por unos minutos. Había olvidado que esa noche quería impactar pues sería la noche que decidiera su nueva vida.
Abrió un cajoncito de su coqueto tocador donde había guardado las pestañas postizas,.Tenía varios juegos de distintos largos y un par con brillitos como toque exótico.
Al sacar el estuche de las elegidas, vió debajo de él la imagen de la Virgen desatanudos.Se persignó, le hizo el ruego de siempre, y a continuación besó la medalla de plata que colgaba de su cuello.Cerró el cajón como si cerrara el de un tesoro, sonrió, y continuó con su trabajo: colocó el pegamento a las pestañas y con presición relojera las pegó a sendos párpados. "Increíble cómo pueden un par de pestañas realzar la mirada"... Disimuló el artificio pasando un trazo delineador, otra vez, poniendo su fina habilidad en la tarea.
Con lápiz rojo dibujó el contorno de la boca voluptuosa, y rellenó el interior con la barra labial. Quitó el exceso cerrándola sobre un trozo de papel absorvente.
Agregó polvo volátil y volvió a pintarla..."¡Perfecto!" -se dijo.
Introdujo el dedo índice en la boca, cerró sobre él los labios, y luego deslizó el dedo hacia afuera para liberarlo mientras eliminaba todo rastro de pintura sobrante que pudiera dañar la prolijidad de su aliño.(Pont Ledesma repetía este consejito cada vez que se presentaba en el programa del canal Utilísima; y en realidad era un tip útil y verdaderamente eficaz).Era un gesto de coquetería pero también, voluptuoso y que divertía.
Extrajo del portante unas especie de brocha con mango plateado y suaves pelos de marta que pasó por unos tintes rosados y luegó aplicó a sus pómulos para destacarlos. Hundió visualmente las mejillas con un tomo más oscuro, emparejó las tonalidades con otra esponja y luego con un cisne, terminó con una cubierta de polvo volátil en todo el rostro y el cuello.
Retocó las cejas peinándolas hacia arriba y destacar su arco pronunciado. Eran el marco perfecto para esos ojos selváticos que Dios le había regalado.
Apretó del difusor del antitranspirante y esperó que se secaran las axilas.

Con los brazos en jarra, entró al vestidor. No perdería tiempo buscando qué ponerse pues su apego a la puntualidad le hacía disponer todo con suficiente anticipación.
Allí también había un espejo inmenso.
Antes de colocarse el sostén de encajes, apreció la turgencia de sus pechos... El cirujano que las operó se había esmerado en dejarlas naturales. Calzó las tazas en cada "lola" abrochó en la espalda y apreció el contraste del encaje negro sobre la tonalidad apenas bronceada de la piel.
Como si alguien observara, izó las bragas con la coquetería sensual de un buen espectáculo de "striptease".
_"Cada vez vienen más breves", pensó mientras trataba de ajustarla correctamente. Sus nalgas, aparecieron redondas y duras...("¡Qué mal había pasado aquél postoeratorio de varios días boca abajo!" Pero, valió la pena.)
Se puso el porta liga efectista y las medias transparentes del color de su piel. No quería parecer una puta barata completando el atuendo con medias negras. Mas, el portaligas, sí.Era infalible el valor agregado que tan diminuta prenda tenía.
Con igual sensualidad deslizó desde abajo hacia arriba el vestido escotado que marcaba la silueta. Cerró la cremallera del cierre en la espalda, y pasó las manos sobre la seda roja para causarse cierto estremecimiento de placer.

No toleraba su cabello... era un motivo de complejo que no podía superar. Afortunadamente, estaban las pelucas... Sí. Allí estaban ellas, enfiladas las cuatro sobre sus cabezales de tergopol, los cuellos larguísimos, damiselas pálidas que de un tirón podría convertirse en calvas.
Eligió la de siempre: la melenita negra, brillante, que destacaba el verde de sus ojos.(Morocha y de ojos verdes: un ícono en la fantasía masculina más cálida que la rubia de ojos claros que si era natural era más desabrida que una hostia).

Miró el reloj mientras se lo colocaba en la muñeca: faltaban quince minutos para la cita...Una turbación le sacudió las entrañas.Se sonrió para darse coraje. Cuántas veces hizo lo mismo. Pero esta vez, era distinto. Tenía que lograr cobrar más que nadie.El motivo era suficiente como para tolerar al viejo empresario que hacía rato asediaba con llamadas telefónicas y ramos de flores y ofertas varias.

Lo había aceptado hacía ya tres semanas y se habían encontrado en un departamento que sin mucho miramiento se lo había puesto a su nombre esa mañana. Después de todo, el hombre tenía sus años y algunos encantos: olía bien, era galante, sabía esperar, y respetaba - aunque sea sexo por contrato- . Eso halagaba.

Prácticamente se baño en una ola de "L'Air du temps" de Nina Ricci, tomó su bolso, se cubrió con un abrigo liviano para disimular el gran escote,y recién se calzó con las sandalias altísimas que había estrenado la semana pasada.
Obsequiándose una mirada aprobatoria final,se calzó los guantes .

Cerró la puerta del departamento y llamó al ascensor... "ocho minutos... faltan ocho minutos"...

Ya en la calle, arrancó silbidos de admiración a su paso.

...Tres cuadras, y allí, en pleno Barrio Norte, estaba la limusina, que no era alquilada para impresionar, y que esperaba por su su compañía y su sexo.

Subió cuando la puerta le fue abierta invitando a entrar.
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Recorrieron un buen trecho sin hablar.
Las luces de las calles recortaban como relámpagos, tanto la oscuridad del interior del automóvil, como su espeso silencio.

Cuando el hombre comenzó con los apremios y las caricias, cedió y simuló calentura que más tarde fue genuina.
El hombre susurraba al oído algo como "hagámoslo ya, aquí"...mientras manoteaba todos los lugares que deseaba.
También casi en secreto le contestó aceptando, hablándole al oído, lanzando su aliento tibio deliberadamente sobre el pabellón de la oreja, permitiendo que los labios le rozaran con suavidad y exigió con mohines,que el chofer se retirara.Que comenzaran el juego desde el principio.

Accedió el millonario, ya exitado y sin poder casi dominar sus impulsos.

No llegaron a un acuerdo con el precio de la noche, pero el juego continuó.En realidad, para el cliente, era una manera más de subir los grados de su pasión. Sentir cierto poder sobre quién le prestaba el servicio, aunque esta putita le gustara más que las otras y le tuviera que regalar un 0 kilómetro mañana mismo.Indicó al chofer que estacionara y lo envió a un bar cercano hasta que lo llamara.

"Papito, quiero champan"... "Vamos a bebérnoslo todo"... "Yo te lo daré en la boca "... "Así, con mi aliento, con mi saliva"..."Vamos lento, dejame que te yo te lleve"...La lengua recorría la piel del hombre deseoso de dar lugar a sus urgencias.Pero se entregaba a las propuestas de la pareja. Había comprendido que se trataba de prolongar el momento...Y divertido cerró los ojos inspirando y llenando sus pulmones con el perfume de Nina Ricci que le golpeaba en el punto justo del placer.Le divertía saber que al día siguiente, en agradecimiento, estaría firmando un cheque en la concesionaria de Peugeot.
-Un polvo de éstos, bien vale "la atención".

Sentía en el interior de su boca la delicia del champán .Alcoholizarse ambos. Era necesario. Tenía que tener al vejete en un puño, y a la vez tomar el valor necesario para terminar esa noche como había planeado.
La verdad era que la calentura estaba en ambos, pero gozaría sin perder de vista sus planes.

Se montó sobre la falda del hombre mientras éste le pedía que lo tocara "ahí", por favor...Sonrió con malicia, levantando sus manos enguantadas y apretándose más a él, pelvis con pelvis.Tenía otros planes.Lo haría de otro modo: más enloquecedor, y dejaría sus manos enguantadas como fetiche... Lo convencería que así era mejor.
Y descendió su boca hasta la intimidad del hombre ...y dejó que éste hiciera con sus dedos lo que quisiera por donde quisiera. Le gustaba.

Curiosamente, junto a la lujuria, se exaltaba el motivo de su noche . Sentía que la adrenalina le borraba todo rastro de pudor. Enloqueció pensando en cuánto dinero le hacía falta para cumplir su objetivo en el plazo previsto. Los latidos de su corazón se expandían vertiginosamente. La mente tenía sólo dos pensamientos que laceraban: placer y objetivo, objetivo y placer...mientras, se movían violentamente y los olores animales anulaban a los carísimos producidos en laboratorios,comenzó a apretar el cuello del hombre hasta sentir crujir los huesos entre sus dedos. Una mirada de estupor fue lo que más recuerda del ricacho.
Le sacó el Rólex, la pulsera de oro, el anillo de brillantes, desnudó su billetera, sacó doláres y pesos argentinos, la tarjeta - por las dudas - birló una botella de champaña, y llamó a un remisse a la espera en la esquina de la otra cuadra...

-"A Ezeiza", ordenó.

Ya en el aeropuerto internacional, llegó a tiempo para hacer los trámites pre vuelo.
"Lan Chile anuncia a los señores pasajeros su vuelo a Santiago"....pasajeros por puerta 15...
Se apresuró a entrar en la manga y subir al avión.
Ya en el cielo, Pablo se distendió. Pidió al comisario de a bordo una copa, y que le abriera la botella de "SU" champaña.
Comenzó a soñar su vida nueva sin el odiado apéndice que colgaba muerto en la zona exterior de su futura vagina...

- "¡Salud!" _ dijo al joven comisario. Éste, por cortesía, respondió:"¡Salud!

sábado, 21 de febrero de 2009

Esta carta tiene verdades por las cuáles hay que luchar

PALABRAS DESDE TARTAGAL

Noemí Cruz, Coordinadora de la Campaña de Bosques de Greenpeace en el Noroeste Argentino, comparte su testimonio de lo que vio y sintió en su visita a Tartagal, después del alud.

Hola Diana Laura,

Mi primera impresión en la cima de una palizada fue de desazón. Desde allí se ve al río herido por tanta maquinaria que orada en su base, los árboles arrastrados que ya son residuo muerto.

La gente, que quedó con lo puesto, palea el barro de las casas, el sol levanta un vapor pestilente. Hay mosquitos hambrientos, animales muertos aún tirados y gente desaparecida.

Allí anduve en los pozos dejados por el alud. Poco después me indicaron retirarme de la zona por el riesgo de explosivos provenientes de las empresas petroleras que fueron arrastrados por el alud. Ya habían desactivado algunos encontrados y decían que hasta un celular podría detonarlos. Además, con mis pies descalzos, como los del resto, estaban expuestos a las víboras.

Nuestro objetivo era mostrar cómo la deforestación de las cabeceras ha agravado el aporte de material del alud. La tala ilegal y los “descabezamientos” de cerros hechos por las petroleras, son grandes responsables del desequilibrio del río. La falta de controles ambientales, la planificación urbana inadecuada y el ordenamiento de bosques deficiente que postula la provincia, posibilita que un evento como este se repita cada tanto.

Tartagal…

A los catorce años, yo conocí a los Chané y sus hermosas máscaras, cerca de la ruta 86, los admiré andando a pie en las sendas de brasa, y los vi cuando sobre una cuesta, ellos se fueron al atardecer, llevando grandes hojas de tártago a modo de sombrillas sombreando sus rostros redondos.

Esta vez ya no los vi. Ese lugar es una extensión alfombrada de soja, y desde allá se puede ver el silencioso horizonte. La cuesta es un barranco que avanza cada año llevándose la escasa tierra empobrecida que les queda a los wichi de Misión San Benito.

A los pocos y raquíticos tártagos de la orilla, y a quienes pasen por ahí, los fumigan para que no molesten la soja.

El agua contaminada que escurre por falta de raíces que la dirija, llevada por canales, va a parar a la comunidad San Benito, que está justo al lado del desmonte, que antes era pródigo monte que les daba alimento.

Para llegar a sus casitas de plástico, que antes eran de paja que ya no crece, debimos cruzar un portón con candado, del cual el cacique tiene llave. Un tal Estrela cerró el campo de soja con los wichi dentro.

Una vez allá, a sólo 7 Km. de la ciudad de Tartagal, tratamos de documentar pruebas sobre la afectación de los desmontes para la audiencia de la Corte Suprema de Justicia, que se hizo en Buenos Aires.

Allá llegué, en representación de Greenpeace, acompañando a Reynaldo, cacique de Misión San Benito. Monitoreamos y documentamos el avance de la erosión y la remoción del suelo por falta de cobertura vegetal en la cuenca del río Tartagal. Casi 5.000 ha de soja cubren esta zona, son desmontes sin cortinas, hechos por Juan Estrela y al lado los de Juan Kutulas.

Mientras andamos por el campo, un avión pasa fumigando encima nuestro, más tarde se nos fumiga también por vía terrestre. A ellos no les importa que los wichi vivan allí al lado, lo que si importa es que la soja crezca sana.

Me siento impotente de solo ser yo. Sin embargo, siento que ellos saben que a nosotros nos importa su penuria. Estamos a su lado para intentar cambiarla. Pienso entonces en “nosotros”. Tal es el calor que hasta el mismo sol resopla, me da en la cara para despertarme y sé claramente que no soy solo yo.

Entonces… vuestros alientos están allí, y mis pies son más firmes en el barranco.

Noemí

miércoles, 15 de octubre de 2008

Siempre una esperanza...

EN el día de la BLOG ACTION, publico este texto escrito el 1º de septiembre de 2006



Último segundo de la última hora del viernes en el colegio nocturno.
La impaciencia del cansancio se hacía inquietud en mis alumnos - Jóvenes adultos que luego de muchas horas de trabajo aún les queda resto para el estudio -.
Quieren acceder al título de la escuela secundaria con la esperanza de lograr una mejor posición económica y social. Una mentira más en éste mi país bello y rico lleno de pobres y profesionales que no consiguen un trabajo. En éste - mi país - donde los arquitectos trabajan de taxistas, y los culos y las tetas ganan más a pesar de sus cerebros de neuronas escasas y libertinaje pleno. Nunca más actual el Cambalache de la letra de Enrique Santos Discépolo:
Que el mundo fue y será una porqueríaya lo sé...(
¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un desplieguede maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos...¡
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡ da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stravisky va Don Bosco
y "La Mignón",Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...
¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata,
que el que curao está fuera de la ley...


El cansancio se les nota en sus caras cetrinas y la sonrisa escasa. Tímidos, inseguros, pasan sus lecciones sin mucha garantía de progreso.
Algunos, persisten en su intento. Otros, abandonan porque el sacrificio les resulta demasiado peso, o porque por tener familia a cargo añaden a sus trabajos, otro que les permita "arrimar" un dinerillo más para la olla del puchero.
Cuando les pido una narración relacionada con sus vidas, retazos de miseria me hablan de sus cortos sueños, de sus tristezas tempranas, de sus manos callosas, de sus distancias.
El alma se me arruga como un papel y sube la indignación a colorearme el rostro, preguntándome cuestiones que no encuentran razones prácticas.
Hoy, cuando sonó el largo timbrazo de las 23, anunciando el fin de la jornada de este viernes, el invierno me castigó con furia en el cruce de las calles. Una ráfaga intentó arrebatarme la capa de lana con la que me cubría e instantáneamente la imagen de esos cuerpos apenas abrigados me castigó más que la ventolera de la noche.
Sin embargo, los grupos que se me adelantaron en el paso y los que venían a retaguardia iban bullangueros disfrutando del prometido descanso de fin de semana.
Se me atravesaron muchos dolores juntos, a la vez que un dejo de admiración al recordar que de ellos había surgido un grupo solidario que se dedica a recolectar ropas, calzados y elementos escolares para donarlos a los "más necesitados"...
Lecciones que da la vida, sin proponerse, así nomás, surgidas de la sencillez de esta gente que siempre tiene un palmo para pensar en los demás..