martes, 14 de octubre de 2025

VOLVER AL PASADO

 Por razones que tienen que ver con una crisis personal que me costó superar porque involucraba el dolor de otros, sin tenerlo presente, se produjo un corte con placeres que para mí eran casi prioridades. La películas, por ejemplo.

Por fortuna, desde hace unas semanas, luego del primer intento de recuperar el placer del tiempo dedicado a visionar una película, compruebo que puedo centrarme en una historia sin abortarla.

Ando a tontas y a ciegas buscando títulos que me gustaron o que, por alguna razón quedaron inconclusas en mi rol de espectadora.

Charada, por ejemplo... Una película de 1963, interpretada por Cary Grant y Audrey Hepburn, y también Walter Matthau. Dirigida por Stanley Donen 

Es un thriller entretenido adecuado a los parámetros culturales de mediados del Siglo XX, al estilo de algunas películas de Alfred Hitchcock., matizado con una historia de amor, pícara e inocente. 

 Su tema Musical, homónimo de la película fue muy popular. Su compositor fue el reconocido músico Henry Mancini 

La elegante Audrey Hepburn fue vestida para la ocasión por Hubert de Givenchy.


No fue un capricho tonto querer ver una película de tantos años. Sucede que el día que fui a verla al cine Ocean de Villa Dolores, al horario que mis padres me permitían ir sola o con amigas de confianza no pude ni siquiera llegar a la cuarta parte de su exposición.


La sala estaba oscura. EL público en completo silencio. Yo, en la fila 18 en la butaca del medio. 

El acomodador, extrañamente, "barría" con la luz suave de su linterna, las hileras de butacas como buscando ubicar a alguien. Fue y volvió unas tres veces, repitiendo el barrido lumínico. En algún momento se acercó a alguien, supongo que para preguntarle algo... Pareció que le habían dado un dato cierto pues con rapidez se acercó a la fila donde yo estaba.

---¿Señorita Caffaratti? ¿Puede acompañarme? La buscan en el hall...

Con cierta curiosidad y nerviosismo me levanté y lo seguí valientemente si se tiene en cuenta que entonces era una niña de trece años...

En la sala, estaba un médico cuyo apellido no recuerdo, que me dijo que necesitaba saber dónde estaban mis padres. Que había ido a casa pero que nadie atendía y que su auto no estaba.

Le informé que mis padres habían ido  a pasar la tarde a Mina Clavero junto a mis tíos. Eso significaba que yo tenía que resolver  algo que hasta el momento no se me decía...

---- No se asuste, Señorita. Pero debo informarle que su hermano está internado en el Sanatorio Cruz Azul. Ha tenido un accidente. Necesitamos ciertos medicamentos y otros insumos de la farmacia. y, además, dígame quién puede comunicarse con sus padres.

Tuve la sensación de estar ahogándome. sin embargo tuve la entereza de preguntar qué farmacia estaba de turno ese domingo. Consideré que la prioridad era conseguir lo necesario para Oscar. ¡La Farmacia Soto! a unos metros del cine y donde me conocían pues mi padre les llevaba la contabilidad.

Le informé al Doctor cómo podían encontrar a mi padre: a través de la familia de Don Pedro de la Cruz, vecino que contaba con un teléfono comunicándose con los dueños de la confitería donde podrían estar.

----O pediré que de comisaría a comisaría se los busque.---- me dijo el facultativo entregándome una receta para la farmacia. ----Por favor, consígame esto y llévelo a la Clínica en cuanto lo tenga.---me ordenó... 

Así fue que a los primeros minutos de comenzada Charade, hube de abandonar la sala, y por mucho tiempo me resistí a buscar la oportunidad de completar el visionado. 

Pasaron 62 años de aquella desafortunada tarde cuando Oscar Pablo sufrió un accidente automovilístico. Se salvó de milagro, dijo el Doctor.

Tal vez, porque ya no me afecta el recuerdo pues tengo a mi hermano "Vivito y coleando", es que mi búsqueda se halló orientado hacia el Film Charade.

Lo disfruté con ojos y mente de adulta mayor. Pude comprender la retrospectiva y comparar con qué delicadeza se abordaban temas truculentos o el "desparpajo" femenino que seguramente tenía alguna recomendación estilo "no aconsejable para menores"  


 TIEMPO DE AUSENCIA


Ausencia diminuta o gigante

Tu ausencia y tu tiempo

Tu ausencia y la causa

tu ausencia y las consecuencias.


Tiempo de ausencia

Voces que desnudan irrealidades

Voces que visten

desnudeces de otras voces.


Palabras que filtran el alma.

Horadan

Trasiegan

Surcan inframundos.


Pretenden quitar  luces

 brillos

 méritos


Verdades no dichas

en las malditas voces

supurantes.

...........................................................................................................................................................

Vuelvo,

y por un instante

aquelarre de sombras huidizas

lacera allí donde pretenden.


Instantes

mentidos

vencedores de la nada.


Ni alcanza el asombro

ni el enojo.


............................................................................................................................................................


Entre las aves 

están las que bajas

rastreras

por carroñas


Y las admirables,

¡reinando en las cumbres!

alas extendidas

vuelo apacible

Encantada cercanía

sideral y mítica:

                                  sol y Dios.


Y acseindo hacia ellos

con la plétora de otras voces

Dulce bálsamo que comprende

 la majestuosidad del fuego que me abraza.


El amor me alcanza.


Soy un templo donde el daño se disipa.

                                                                 Renazco

                                                                             Siempre renazco

porque es mi sino

arenar las brasas


alimentar mi propio fuego.

Diana Laura Caffaratti

Derechos reservados.

13 de octubre de 2016







viernes, 3 de octubre de 2025

Lo traigo desde otro blog, PERO DEBIÓ ESTAR AQUÍ

 RENACIMIENTO DE MI NIDO VIRTUAL, haciendo honor a su nombre: SIEMPRE EN PRUEBA.

Uno vuelve a los antiguos sitios donde fue feliz. Y ello, generalmente nos devuelve la infancia, los primeros pasos, los aprendizajes.

Esto está sucediendo precisamente ahora, a instancias de la solicitud de mi querida amiga Letty Ricardez (Ya les contaré en detalle quién es esta mujer de extraordinario empuje personal, cultural, literario, empresario, y más.)

Volver. Pero no "con la frente marchita" como reza el tango que popularizó Gardel, sino llena de bríos y con mucha espectativa.

La cuestión es que en este nido, pero a principios de la década de 1990 ambas recalamos en la misma rama del frondoso árbol que resultaba encontrar en el bosque de los blogs. 

Leticia sostenía el suyo nominado con su diminutivo y apellido, en tiempo cuando Entre Caracoles, realizaba periódicas entregas literarias. 

Aquí comenzó todo. Los intercambios, primero fueron cautelosos, como cuando uno aproxima los pies desnudos a una orilla de un río desconocido. y luego, entre lo literario, las distintas dimensiones culturales y alguna que otra confidencia personal, se fue tejiendo un fino entramado de respeto y profundo cariño.

La vida nos capturó por un tiempo en una considerable talega de difíciles situaciones --problemas de toda índole que no vienen al caso poner en consideración--por lo que  nuestros respectivios blogs fueron convirtiéndose en un páramo. y un silencio involuntario cargado de nostalgia.

Pero este portento de la comunicación virtual quiso que un día las coordenadas se dieran nuevamente entre Letty y yo. 

Y aquí estamos, nuevamente en la pista de la vida, poniéndonos a diario el desafío de vivir un nuevo día cada día, una vez cruzados el umbral de aquellos escollos hoy superados.

Vuelta la amistad resurgida al calor del respeto y el cariño, cobijadas por la literarura, leyéndonos con fruición, opinando, reflexionando...

He transitado las historias que entrega LA RETRATISTA -- Hacedora de Alebrijes -- (Colección Literaria. Tomo III) , leído y releído una y otra vez, y en cada lectura degustando cada palabra, cada hecho, cada personaje.

Y ahora, retomo el hilo de este blog inaugural, para dar lugar a un sitio donde puedan venir a conocerme desde el puerto que ofrece en su amada Oaxaca, Doña Leticia Ricardez, quien está  dando las últimas puntadas del encuentro Internacional de creadores "Vínculos Íntimos entre las Artes" , que tendrá lugar en noviembre y cuyo eje será el homenaje a Raquel Olvera, a Dolores Castro Varela y a Emilio Fuego.

Hay tanto por decir de este acontecimiento y de su creadora y equipo...

Planto aquí el punto final de este artículo, mas dejo abierto el tema sobre "Vínculos Íntimos entre las Artes" reconociendo su trascendencia cultural.

Hasta la próxima, siempre en prueba.

(Publicado en universointerior,blogspot,com )



 


jueves, 2 de octubre de 2025

POR SUPUESTO QUE NO HA VENIDO NADIE A COMENTAR....

 Como dice el titulo de este artículo, nadie ha venido a comentar. El fluido diálogo que supe cosechar antaño habría de recuperarse a medida de que yo misma recupere el hábito de publicar,
Ha pasado tanta agua bajo el puente, que la erosión ha sido tal como la de las aguas y las mareas del mar o de los ríos, o las propias de una casa abandonada.
Habré de volver a informarme, probar, intercambiar prácticas de uso, opiniones, sugerencias; componer, observar, visitar otros blogs. Crear una red fortalecida,

Pero voy a referirme a algo que me sucedió antes de ingresar nuevamente a Siempre en Prueba. Con la dirección correspondiente, ingresaba al sitio pero no podía publicar. Intentaba de todo lo que me imaginaba y si me dirigía a un foro para solicitar ayuda, no me satisfacían las respuestas. Pero, sí podía publicar en uno de otro nombre, registrado además como Blogger y no como blogspot.

Decidí experimentar pidiendo ayuda a Gemini, Inteligencia Artificial de Google. Reajusté dos o tres veces la impronta que solicitaba, le pedí que me sintetizara los pasos que debía hacer para probar las distintas opciones que tenía. Funcionó!

¿Cuál era la causa?

Tan simple como esto: en la actualidad accedo a mis sitios usando mis cuentas Gmail y el blog primigenio fue creado con cuenta Yahoo!,

La tarea fue ardua porque habría de recordar detalles de aquella cuenta. No recordaba la contraseña, ni las usadas con anterioridad, pero tocando aquí y allá pude recuperar la cuenta Yahoo, y por efecto dominó mi primer blog,

Y aquí estoy, de regreso, SIEMPRE EN PRUEBA, y gracias a la AI.

Hasta la próxima.




miércoles, 1 de octubre de 2025

VIENTOS NUEVOS EN MI VIEJO BLOG

Hola Amigos :
es tarde; la noche ha avanzado empujándome hasta aquí luego de una serie de situaciones que no alcanzaba a comprender respecto a lo que debía hacer para recuperar mi blog primigenio.
Hace mucho tiempo  -años- que no escribía para mi SIEMPRE EN PRUEBA. Me sedujeron Facebook, Whatsapp, Instagram, y otros similares. Aunque Whatsapp y Facebook llevaron prevalencia.
Ahora estoy feliz. Es como que hubiera vuelto al hijo pródigo. Digo "al" porque fui yo quién lo abandonó.

Con mi vicio de procrastinación, el propósito de revitalizar este blog fue demorándose. Llegó la hora de resucitarlo. de traerlo de regreso a mi realidad (aunque sea este medio, virtual).
Hay un valioso motivo, para ello: un gran acontecimiento literario -artístico que sucederá pronto en Oaxaca, México.

De la mano de un ser humano de exquisita personalidad, Doña Leticia Ricardez (frunciría el seño y me corregirá; "no Dianita linda, es todo un equipo que lo estás haciendo"), tendrá lugar un encuentro de artistas y literatos dado en llamar VÍNCULOS ÍNTIMOS ENTRE LAS ARTES, un ambicioso proyecto,además caro a los sentimientos y el intelecto.

El eje y motivo será poner de relieve la personalidad y obra de tres grandes actores en el universo del arte y la literatura: Emilio Fuego, Dolores Castro Varela y Raquel Olvera.

Estuve leyendo al respecto toda la información que Letty ha cuidado de compartirnos. Encuentro genuinos argumentos que confirman lo atinado de la selección de las personalidades a homenajear, a sabiendas que en el extenso universo intelectual de México hay más estrellas brillando, que seguramente serán punto de atracción para otras ediciones del encuentro.

Hasta aquí, hoy.

Mañana les referiré alguna cuestión pe
rsonal ligada a los intríngulis que he tenido con la cuestión de recuperación del blog, y continuaré ampliando el tema del artículo de hoy.

Así será, SIEMPRE EN PRUEBA.

 

 

  

domingo, 30 de marzo de 2014

RECUERDOS


Recuerdos que afloran periódicamente; los que sin propósito alguno sembró mi madre constante en su amor presente. 


      Cada quién configura su memoria como mejor pueda.
Por fortuna, guardo mayoría de recuerdos buenos. Los malos estarán registrados en algún oscuro rincón del inconsciente, Freud dixit.
La infancia es un refugio de los adultos. Y no escapo de la ley, aunque ignoro los motivos.
Hasta los momentos que antes me parecieron terribles, hoy se invisten de ternura. Refuerzan las ganas de seguir existiendo.
Ahora, en este mismo instante, como un ejercicio de asociación libre, se agolpan en desorden y con una velocidad asombrosa, los edificados en compañía de mamá.
Eran los tiempos en que tener a la muñeca Linda Miranda, la que camina y habla, era un privilegio de pocos. El seis de enero de 1954, los Reyes Magos, me la dejaron al lado de los zapatos, en la ventana de mi cuarto.
Linda Miranda tenía casi mi talla, calzaba zapatos blancos, estaba vestida de azul, de vaporoso tul. ( como la de la canción infantil: "Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos blancos y medias de tul.......La llevé a paseo y se me enfermó, la puse en la cama con mucho dolor..". –Bueno, pensándolo bien, qué triste!). En su rostro perfecto, unos inmensos ojos azules se abrían y cerraban según el impulso que le diera. La cabellera castaña se sujetaba en un moño de satén también azul. No tenía ningún mecanismo sofisticado que la hiciera caminar por sí misma, sino que debía tomarme el trabajo de asirla por sus manitas e inferirle movimientos que por una sencilla mecánica hacía que sus piernas se movieran imitando pasos hacia adelante. En la espalda, un grosero aparato redondo, hendido en la loza, repetía monótonamente: Mamá, mamá...
   Curiosamente, la mostraba orgullosa a mis amigas, pero, no me movía al conmovedor afecto que supuestamente debía despertarme. Tal vez la tiesura de la loza con la que estaba hecha, su frialdad, el lujo de su ropaje haya influido en ello.
   Madre, sin reprocharme al respecto,  - 

   Sin embargo, en una de esas tardes mágicas de otoño, cuando detenía su trabajo de ama de casa y me sentaba a su lado para contarme cuentos -, comenzó a inventar una historia cuya protagonista era " la muñeca del amor" ...
  Nos habíamos sentado cerca de su máquina de coser. Más precisamente, ella al frente y yo a su lado, en mi silla fabricada por mi abuelo Miguel. Mamá sujetaba entre sus manos una caja vacía de sus polvo facial cuyo olor no puedo describir pero que aún persiste en mis imágenes. Fué cubriéndola con una tela mullida, le bordó una carita dulce, le pintó mejillas sonrosadas mientras me narraba una versión libre de la creación bíblica de la primera mujer. Luego, con retazos de lana de un pullover destejido, le sujetó una cabellera enrulada.Cortó la forma del cuerpo, y luego de coser por los contornos, lo rellenó con algodón. Y antes de darle la última puntada, metió en el cuerpecito una bolsa pequeña de gasa con un "poupurrí "de flores secas que olían a lavanda y a azahar

    –"ésta es el alma"- me dijo.


Cada material usado, significaba alguna alabanza por lo creado.


Le confeccionó un vestido con puntillas y ruches en abundancia, y en los pies le colocó un par de zapatitos también hechos por ella...Y me la regaló.
   La tomé entre mis manos e inmediatamente la apreté contra mi cuerpo tal como mi madre lo hacía conmigo. Yo estaba fascinada.. Me resultó tan natural el calor que sentía ... 

.Le pusimos un nombre luego de discutirlo entre risas y más explicaciones.Mamá sugería. Eva y yo Susana (por entonces mi amiga de juegos querida, se lamaba Susana). 
   Obviamente, Susana fue el nombre que se ganó la muñeca junto con todas las caricias," nonis nonis", paseos, diálogos y participaciones que mi imaginación de nena podía crear.
   

   Cuando vinieron mis amiguitas a casa, les presenté a Susana. La miraron apenas y sus ojos codiciosos buscaron a mi Linda Mirandaque sin problemas se las pasé para que jugaran con la patitiesa .  
Tuve entonces, la tarde entera para Susana.Descubrí que era tierna, amable, se dejaba abrazar y cuando le propinaba mis besos el aroma de los afeites de mamá se metían en mí provocándome la sensación de tenerla a mi lafo también en ese instante : una seguridad franca que hoy aflora con sólo evocarla.


   Susana fue la muñeca que me acompañó en mi dormir infantil. Yo la quería entrañablemente, pero nunca me planteé la idea que mamá me transmitía nombrándola como la muñeca del amor...


   Muchos años más tarde, entendí los mil y un significados que ella encerraba: el momento de íntimo regocijo de mi madre, el lazo que se tendía blando y tierno entre nosotras, la siembra amorosa en mi alma que perduró toda mi vida. el tiempo dedicado , el esmero en cada gesto...


   Hoy ya no dudo: mi muñeca de trapo fue el resumen de muchas cosas, sobretodo, del recuerdo de la incondicionalidad del amor maternal.


   Cuando ya ni Susana ni mamá están en este mundo, las tengo para siempre, en el alma, emanando aroma a lavanda y a azahares. y comprendo plenamente por qué mi madre se refería a la muñeca del amor...

(Escrito en el año 2006)

















miércoles, 5 de marzo de 2014

Trilogía Nocturnal



NOCHE I

En los bordes de la noche tejo
Indecentes caricias 
doloridas de soledad.
Un gemido de nácar
Me asciende la garganta

NOCHE II

Libros que lucen frases despliegan la vida que no viví.
Un grillo golpea en la ventana y canta. ¿Canta?
El patio azul de mi infancia abre su falda
Me siento en las rodillas de la noche
Y un cuento que cuenta cuentos
Vuelca palabras para mis sueños.

NOCHE III

El sueño se hamaca sutil, en el borde de la luminaria.
De pronto, me mira y ríe a carcajadas. Se burla de mi absorta mirada.
Le saco la lengua,
Le recito en voz baja, y nada.
Él allá arriba, contento
Y yo, dando vueltas entre sábanas

martes, 4 de marzo de 2014



Estas cosas pequeñas de todos los días caben en un puño y son todas mías: esa hoja tan verde, ese grillo que canta, esa piedra diminuta, un escaramujo seco, aquél colibrí detenido, la gota del rocío , - tal vez - , la nube que pasa…

El sol incendia las paredes en enero. Metálicas, las calles hierven al son de las chicharras. La siesta se acuesta sobre un banco de arena, expandiendo un sopor que pesa sin pausa.
Enero en el hemisferio Sur. 43° grados de calor a la sombra. Sensación térmica de sofoco insoportable. Un niño en harapos, piojoso y moquiento golpea a la puerta pidiendo agua fresca.
Desconociendo las reglas de la buena salud, le alcanzo un vaso enorme y burbujeante de bebida cola con tres cubos de hielo que hacen transpirar la copa.
Le brillan los ojos al niño que aferra mi obsequio con fuerza entre esas manitas morenas con uñas crecidas y yemas ennegrecidas.
Bebe de golpe, cerrando los ojos. Se oye voraz en los acelerados tragos. La avidez le hace escapar un hilillo del líquido que se desliza por las comisuras.
EL vaso ha quedado vacío.
Lo mira como esperando ver resurgir la bebida para repetir hasta la saciedad el grato momento , y luego me lo regresa sin palabra alguna.
Entiendo: un poco más no estaría mal.
Lo invito a pasar, lo dirijo hacia la cocina: le ofrezco una silla, le sirvo otra copa, agrego hielo y lo contemplo llena de preguntas: ¿Qué hace este niño? , ¿Dónde vive? ¿Con quién? ¿Cuántos años tiene? ¿Llora? ¿Ríe? ¿Come todos los días? ¿Hay alguien que se ocupe de él, que le cuente un cuento, le remonte un barrilete, le hable de hadas y caballeros andantes?
Las preguntas quedaron en mi mente.
EL niño apuró otra vez el contenido del vaso, se limpió los labios con el dorso de su brazo y salió de la silla.
Me miró desde un pozo profundo, desandó el camino hacia la puerta, y salió sin darse vuelta, chicando hacia la avenida. En la esquina, le surge desde adentro una expresión sonora y aguda mientras me dedica, supongo, el salto más alto, y luego se pierde entre algunos autos que avanzan.
Y esa soledad íntima que yo sentía se licua en mis venas.

Estas cosas pequeñas de todos los días caben en un puño y son todas mías: esa hoja tan verde, ese grillo que canta, esa piedra diminuta, un escaramujo seco, aquél colibrí detenido, la gota del rocío , - tal vez - , la nube que pasa…
Y esa expresión sonora y aguda

miércoles, 9 de octubre de 2013

Yo tengo las palabras que quiero
Guardadas en una especie de talega
Las fui almacenando cada vez
Que salía de caza a por ellas
De vez en cuando las ventilo
Las bato al aire y las cuelgo
En algún verso bien hallado
o devenido en contramano.
Palabras que suelto con cuidado
Que ascienden como palomas hacia el cielo
O regresan cual golondrinas en verano
O hienden su filo más hiriente
En mi corazón, el mismo
Que las templa
Las bruñe
Las perfila
Las mantiene vigentes cada día
Imagen

domingo, 6 de octubre de 2013

En la calles, los árboles babeaban gotas heladas y el césped irisaba cristales que más tarde se disolverían expuestos a la débil luz solar.
Una línea azulina se filtraba por entre las hojas achicharradas y se descomponía en fragmentos del arcoiris en cada gota congelada.
Salí valientemente a la calle, a buscar el pan crocante para el desayuno.
El frío me entró como un puñal hasta el más recóndito rincón de mis pulmones, mientras el escaso retazo de piel que no cubría mi bufanda sentía un atemporal bochorno. El aire de frío bajo cero, quemaba.
Me divertía el desafío de mi respiración. Y el chorro gaseoso simulando una bocanada de humo que salía de mi boca y de la nariz.Al volver a inspirar, unas gotitas húmedas quedaban en el piso del extremo.
Pasé frente a una vidriera y repetí el gesto de mirarme. Gesto antiguo de coquetería acostumbrada, que con el paso de los años había conservado. Aunque ahora, la corva de la espalda comenzaba a notarse, y a veces bastaba mirarme para cambiarme el humor.
Esa mañana, apenas si de reojo traté de reconocerme y heché culpa al excesivo abrigo que me había superpuesto.
El aroma del pan crujiente me recordó al del café calentito que bebería en cuanto regresara a casa.
Sentía los pies helados. Las botas no me protegían lo suficiente de la travesura irresistible por la cuál, cuando niña me gané muchos regaños:me encantaba sentir bajo mis pies cómo se quebraba la solidez de algún charco.
Mientras hacía mi camino diario, ví a un cachorro tiritando. Me dio pena.Sin embargo seguí de largo.
La panadería vivía el bullicio de la clientela que se saludaba mientras hacía algún comentario por el temporal del día anterior.Habían refugiado a varias familias indigentes en los vagones del ferrocarril y estaban haciendo una colecta para llevar ropas, comida y remedios.
 Luego de colaborar-  pues me pareció lógico el pedido- se me presentó la imagen del perrito atherido.
Tomé con las dos manos mi bolsa con el pan recién sacado del horno sintiendo cómo mis dedos perdían su rigidez y el calor me entraba confortándome al menos las extremidades superiores.
Salí decidida a recoger al animalito abandonado con una especie de reproche interno por no haberlo hecho antes.
Al doblar la esquina, un viejecillo de esos que piden monedas a la salida de los templos, lo tenía en sus brazos; se había sacado sus harapos y con ellos lo abrigaba.
Quede contemplando aquél enternecedor cuadro. Ví cuando el viejo contaba sus escasas monedas cercano a unas de las vidrieras. Entró al bar de la esquina, trajo un vaso de leche que supuse tibia, la depositó en el suelo, y acercó al animal para que la bebiera.
Luego de un rato que pasó sobando el lomo del animal, lo hizo corretear tras de sí, y se alejó con él...
Me quedé desde donde estuve en el principio, mirándolos,ambos alejarse con sendos chorros  de aliento humoso que salían de sus bocas, cuidándose mutuamente.
Cuando tomé por fin la decisión de volver a casa, el pan se había enfriado.
 Pensé si mi corazón no se estaría enfriando como esos bollos que llevaba dentro de la bolsa de papel estraza.

domingo, 28 de abril de 2013

Entre Córdoba y Corrientes

Atravesada por emociones venidas desde distintos sentidos estoy con la voz detenida en la garganta y a punto de un sollozo...
Me atrapa la soledad de la siesta recordando mi tierra querida y sus gentes. Y vivo con un anhelo incierto de volver a vivir momentos que ya fueron.
Me desmorono sobre un dolor callado, de resignación.Y sé que mis horas inmolan sueños perdidos entre rumores de un río caudaloso y campanadas de un día que se desmaya allá por el poniente litoral.
Nada me encadena y todo me ata: que se entienda.
Yo elijo este cielo y este norte, este recoveco acuático y este suelo, porque en este norte, en este recoveco acuático y en este suelo, transitan las vidas que he puesto 



Imagen:Enrique Mato
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Henrique_Matos_2006_Viagem_ao_infinito_01.jpg

domingo, 24 de febrero de 2013

ALGUNAS EVAS


Las veo pasar con un dejo de hastío y la miseria de sueños perdidos.
Al alba, con la inutilidad de una noche colgada en sus espaldas.
Con la nadería de su vaivén empapado de babas y alcoholes distintos.
La mano en la boca ocultando el insomnio obligado.
Y esa sensación de pena por el orgullo que olvidan en la oscuridad de una esquina.
Son leves espectros de sombras.
Tal vez, arrastren un estéril y oscuro tormento después de cambiar por unas monedas su cuerpo.

Origen de la imagen proporcionada: aquí

viernes, 22 de febrero de 2013

AMIGA HERMANA AMIGA


Cuando una no nace con una hermana adherida ni a su diestra ni a su siniestra, va por la vida preguntándose cómo es que otros la tienen, y se interroga cuál fue el sino que le negó una presencia como ésa.
Y avanza las calles de la ciudad que habita, pensando que a la vuelta de cualquier esquina, que en una mesa de un bar en el rincón más claro, que debajo de esa sombra arbórea y fresca, que quizá en el quinto escalón de la escalera del parque, o en la hamaca que columpió la infancia, podría encontrarla…
Es una ausencia extraña la de sentir que se ha perdido lo que nunca se ha tenido Y .aún sabiendo de la inutilidad de la inspección de ojos, de sonrisas, de pieles, pelambres, gestos y andares, la intermitencia del interrogante estéril abate el tiempo y la esperanza.
A veces un espejismo aparece de repente: fulgura como una promesa de consanguineidad y reconocimientos varios en conversaciones desveladas, confesiones apenas esbozadas, recuentos de momentos superados,  versos al viento, entronizaciones inviolables, vanidad y orgullo tolerados, la gemelar andanza de lecturas, .. Uno cree haberla encontrado, y se declara devota de esa hermana que ríe a carcajadas, que sabe lo que dice, que planta los pies sobre la tierra como si la inmensidad no tuviera horizonte y toda esa vastedad le fuera propia…  La hermandad está sellada, progresa entre complicidades propias de la fraternidad… Y una se prende la felicidad a los vuelos de su falda, y canturrea loas por el descubrimiento… Y se liga con ilusión a la encontrada, a la buscada, a la parte de su vida que ha sentido en falta…
Al otro lado del espejo las cosas no se ven como quisiera, y el cristal se empaña; se corroe lentamente, la opacidad va siendo cada vez  pertinaz y oscura hasta que un gesto , una palabra, una traición declara la oscuridad absoluta como después del rayo fulminante en una noche de tormenta,,,
Y esa inmensa soledad que marca la intermitencia de una lluvia intensa, fría y desordenada

martes, 19 de febrero de 2013

Desde el punto de salida al punto de llegada, cada 


quién va cobrando su tajada (DLC)

Ausencias

Los días , las semanas, los meses han pasado y por fin recupero este blog que amo tanto.
Hablar de ausencias está estrechamente ligada a la edad que voy sumando, a las distancias que van mutando, a la gente que ya no está, al próximo fin de mi carrera docente. Episodios que exigen un duelo.Y un renacimiento cada vez que se presentan. Y no es fácil remontar el vuelo, recuperar un territorio, o armar uno nuevo.
Nada me resultó fácil en la vida, ni he aprendido lo suficiente para mejorarlo. Es como si un karma me hubiera determinado a vivir cada cosa con esfuerzo. Pero así y todo vale la pena.
Escribir en el blog me tienta a convertirlo en intimista, pero no fue ése el objetivo inicial.
Sin embargo, hoy, sensibilizada por circunstancias que no son mías pero me involucran, escribo con cierta desnudez del alma.
Por eso mismo, pongo el punto final en este artículo.


lunes, 6 de agosto de 2012

Estrategia

(Publicado en la cursada de NetAbras Reedición de Nueva Excursión a los TIC)

¿A dónde cree que va?
   Juan siempre llega tarde a todas partes; sobre todo a la escuela.
   Le cuesta levantarse en condiciones y con el tiempo suficiente para peinarse como corresponde, desayunar adecuadamente, subir en el ómnibus conveniente.
   Inicia el día con aprietos y lógicos reproches por parte de sus padres. Invariablemente, les promete que va a cambiar, pero hasta ahora, que ya está finalizando la secundaria, el cambio no se ha producido.
   Cada día, sabe de antemano que llegará una vez que la llamada inicial para ingresar a su colegio haya sucedido. Tendrá que flanquear la puerta principal soportando la mirada y sonrisa socarrona del portero que ya conoce su fama de remolón. Juan no le tiene nada de simpatía:  pareciera que goza de las vicisitudes sufridas en su ámbito escolar.
Dar por sentado, al recorrer los pasillos que conducen al aula, que la asistencia ya ha sido registrada y que el preceptor no tendrá piedad en anotar sus tardanzas, es habitual.
Últimamente, todo esto, que antes le resultaba una picaría, una avivada,  se le está complicando: la chica más linda del curso por la que está muerto de amor, lo mira sobradoramente y con algo de desprecio. Y en el hogar las cosas estaban llegando al límite de tolerancia.
   Sus viajes de casa a la escuela son propicios para despertarle preocupación: busca alguna idea que lo ayude a “zafar”, pero su mente sigue en blanco día tras día.
    Hoy, es distinto. Un esbozo creativo lo acomete aunque aún no sabe claramente qué hará para virar la situación. Sonríe para sí, imaginando el momento: él burlando todos los inconvenientes, saliendo airoso, logrando por fin que Antonella lo mire de otro modo…
   Mientras corre por el pasillo recordando la última amenaza de su madre (la dijo con un tono tan severo que no permitía duda alguna de que sería cumplida: “no irás a Bariloche con tus compañeros si nuevamente debo solicitar tu reincorporación”) se plasma la idea que podría -- aunque sea por única vez -- romper con su cotidiana actitud. Si lo logra, hoy no recibirá una reprimenda por parte del profesor de turno. Pero necesita calma para pensar. Desacelera el paso, atenúa su agitación, y resuelto, gira su cuerpo de modo que pueda comenzar a caminar marchando hacia atrás.
   El profesor de matemáticas estará sumido en el entusiasmo de sus teoremas cuando el acceda a la puerta y trasponga el umbral. EL Sr Torres seguramente estará escribiendo sin pausa sobre la pizarra de modo que en su registro visual, ve a un muchacho que sale de la clase cuando en realidad está ingresando.
-        ¿ A dónde cree que va? ¡Siéntese!.
   Triunfante, Juan “obedece”. Mientras se dirige a su banco, aprecia la mirada distinta que le dedica Antonella, se acomoda en su lugar, y satisfecho, se siente un ganador.
   ¿Podrá ser ésta la estrategia diaria para eludir responsabilidades? ¿O llegará el momento que el recurso se agote y tendrá que proponerse otra salida?

lunes, 9 de julio de 2012

CIIL: Convocatoria

CIIL: Convocatoria: El Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la Universidad Veracruzana Invita a participar en el Tercer Congreso Internacio...

RECUERDO EN SEPIA

Particularmente, esas fotos sepia, me tientan la mirada. Inmediatamente las imágenes trasgreden alguna barrera y pasan certeras hacia algún rincón donde las emociones estallan.Cobran vida. Elaboran una historia con vestigios de otra historia. Jirones que permanecen en clarosuros, cámara lenta, voces apagadas.
Una actividad frenética dispara chispas poniendo en marcha un motor. Todo parece hoy.
La niña está dispuesta luego del ritual, a dejarse llevar por su madre.Por fin entrarían al templo misterioso. Hasta entonces, sólo se contentaba con quedar del lado de afuera de la vidriera, que invariablemente se renovaba todos los sábados.La estrategia comercial de Casa Guimarey era proverbial, en tiempos del hábito argentino: sábado a la noche, cine.
La casa Guimarey o los Estudios Guimarey , se situaba justo en frente del Gran Cine Ocean y a pocos metros del Jockey Club. Era también un punto elemental camino a Misa de domingo. De modo que sus vidrieras eran constantemente observadas y comentadas no sólo por los cinéfilos que aprovechaban el tiempo de intervalo para salir a fumar un cigarrillo los hombres, o a mirar cómo había ido la vecina o con quién, las mujeres. La mayoría, cruzaba la calle para mirar las obras de Don Ricardo. Todo Villa Dolores había sido retratado por él y era de prestigio tener una foto propia realizada y firmada por el artista de la cámara.Todo acontecimiento se convertía en una pieza estática para curiosear y motivar el diálogo.
El día que mi madre decidió que el fotógrafo me hiciera un retrato,no lo recuerdo con exactitud, pero sí retengo en la memoria el concepto de que para la familia sería un acontecimiento: si los zapatitos de charol, blancos o negros -"guillerminas" , por supuesto. Las medias blancas, sin discusión.Si las enaguas de organza con volados y puntillas: tres o cuatro. Si la bombacha con volados. Si el vestido de plumetí con motas rosadas o azules, si solero o entero. Bucles, por supuesto, luego de un prolijo lavado y tratamiento abrillantador con jugo de limón en el agua del enjuague.Moños de raso azul.Agua de Colonia Lavanda.
Las tijeras de calor para enrular el cabello estaban listas y la paciencia amorosa de mi madre se tomaba todo su tiempo para armar los rizos en mi lacia y larga cabellera.
También yo debí de ser un "pozo de agua" para tolerar la quietud que imponía el momento del peinado.
La fragancia de lavanda me encantaba.Y sentirla desprenderse desde la piel me seducía.
Estaba impaciente por el momento de ponerme toda esa ropa vaporosa, de espumas, para mirarme al espejo, gracias al cuál ería el rostro complacido de mamá.
Ya el segundo moño de los hombros había sido anudado y compuesto.
Me miré en el espejo. ¿Cuánto tiempo? Recordé el dibujo de mi libro "Alicia en el país de las maravillas" cuando todavía ella no había traspasado el espejo... Unos golpes suaves en la puerta del cuarto me quitaron el momento encantador.
"¡Qué linda está mi reina!" - dijo mi padre reteniendo su habitual costumbre de alzarme en brazos. Y poniéndose a mi altura, abrió mi carterita de charol que llevaba en bandolera, me puso un billete crujiente para que al volver comprara de esos caramelos parecidos a caracoles de nácar.
Subimos al coche de alquiler:primero yo para que mami acomode los vuelos de la falda, y luego ella.
Mientras hacíamos el corto tramo hasta destino, mamá me llenó de recomendaciones que olvidé en cuanto ella tuvo que soltar mi mano para sacar el dinero y pagar al conductor que había estacionada orillando la vereda del Cine. Creí oportuno adelantarme y me dispuse, autónoma. cruzar la calle-. Un ruido a frenos y sentirme tirada de los brazos fueron al mismo tiempo. Mi madre hablaba asustada con Guimarey a quién le agradecía haberme salvado al menos de las consecuencias de un choque.
Madre temblaba y estaba pálida, mientras trataba de recomponerme. Yo poco entendía. Sólo sabía que me habían alistado para que lo que sucediera en el estudio fuera luego a la vidriera de Don Ricardo.
Subimos las escaleras y entramos a un recinto donde había cortinas en las paredes, una especie de paraguas plateados, una mesa donde al momento de enfocarme me entronizaron, y frente a ella un "pájaro de metal" con tres patas y un ala negra que caía como un penacho desvaído, hacia atrás de su misterioso rostro con un sólo ojo.
EL hombre le pidió a mi madre que me acomodara sobre la mesita redonda.sentándome en ella. que los volados así, que la manita allá, que la pierna sobre la otra, que la mirada donde iba a posicionarse mi madre, que otra mirando al pájaro, y los fogonazos dejándome absorta.
¡Linda nena, linda nena! Decía el hombre una vez metido dentro del penacho del pájaro de metal y sacaba sus manos torciendo el ojo del la pobre ave. Y después, la luz enceguecedora. Yo sentía miedo, curiosidad, excitación. Y mamá estaba allí. Y si estaba allí, tenía que estar tranquila.
Me bajaron de mi trono, y escuché que el Señor le decía a mamá, el sábado la expondré en la vidriera.
Salimos, esta vez sin lograr que me soltara de la mano por ningún motivo. "Me has dado un susto enorme". "Ahora ni para abrir tu carterita te voy a soltar" y más me atrapaba mi mano. Llegamos al kiosco, elegí los caramelos nacarados. y regresamos de a pie.
En casa, mi abuela Juana y tía Zulema habían ido a "festejarme". Cuando comenzaron a enterarse de mi soltada de manos, comencé a caminar hacia atrás, desde la galería hacia el patio, como temiendo la mirada crítica de mi abuela que me petrificada con esos bellos ojos color de cielo. Mamá y tía me gritaban cuidado, cuidado, cuidado al tiempo que me caía en un fuentón lleno de agua de lluvia. mojando los volados de la bombachita, las tres enaguas de organzas con sus profusos volados, el vestido de plumetí, y los elaborados bucles tan alabados.
Corrieron a recogerme, yo muerta de vergüenza, temiendo alguna penitencia.
AL pasarme frente del espejo, me pregunté si ya, como Alicia, estaba al otro lado de la vida normal...

martes, 26 de junio de 2012

Dos caballeros

   Dos caballeros sentados a cada lado de la cama. La mujer agoniza. Sabe que en ellos hay una reverencia especial. El de la izquierda le toma la mano transmitiéndole su calor. La aprieta fuerte, como aprieta sus labios y sus párpados.Su amor despertado en una pieza de hotel, su vestido de cristal anaranjado quitado con deseperación, el miedo en sus ojos, el no saber qué y cómo; la inocencia en esas pupilas grises apenas descubiertas entre negras pestañas, y en los labios inexpertos , suya suya suya suya suya. No le alcanzaron las manos, ni el acople perfecto, ni la respiración acompasada, ni el pequeño gesto de dolor, ni el sentirse dueño de su territorio que olía a jazmín y almizcle, ni su espuma derramada, ni el tiempo, ni el ruego posterior, ni las ausencias, ni el continuo silencio, ni el rechazo inexplicable.
   El de la derecha le aferra tembloroso su otra mano, pálida, exangüe. Le recorre con suavidad la línea del brazo, se inclina hacia ella, le acerca su aliento,insuficiente. "Faltan horas, minutos", dijo el médico...La recuerda vestida de blanco,como lo quieren los ritos y las madres y las abuelas.Y en la noche cuando fue suya suya suya suya suya suya. Aprendió a quererla en su mutismo y en sus nanas inaudibles cuando hamacó a sus hijos.La quiso en esa imprecisa ausencia, en ese halo de sutilezas, de frágiles suspiros, La reverenció en ese callado pasar de los años, trajinando la casa con la levedad de un ángel.Le gustaba mirarla mientras despeinaba las torzadas de su cabellos, multiplicada su belleza frente al espejo . Ella tenía una sensualidad delineada en la sonrisa ,calentada en la lengua, escanciada en los ojos grises, en esos párpados oscuros marcados por  viejas tristezas, en el pendular movimiento de los pechos, en la armónica cadera , en el ombligo profundo y pequeño, en sus largas piernas, en los pies de caminar sublime. Sabía acariciarlo y ofrecérsele con una entrega absoluta. Se amaban en largas noches, y en horas de luminosidad plena, con la misma intensidad.Fue envejeciendo a su lado. Una vejez recoleta y resignada en las horas de jardín.El ocaso le sentaba tan bien como los amaneceres y los mediodías.
Ambos hombres, pendientes de los ritmos del desenlace, abarcados por los recuerdos intensos, endulzados por el amor que le profesaban, tensaron al unísono la atención sobre la respiración que fue haciéndose menos audible, preanunciando el final. Ambos se estremecieron al percibir una suave presión en sus manos y la inmediata laxitud de la partida.
Se miraron con una mirada que hablaba y silenciaba. Avanzaron sus dedos hacia los ojos. Uno le cerró el izquierdo, el otro deslizó los párpados del derecho y quedaron agobiados por la pena: la misma pena.
Enfermeros médicos, un sacerdote,rompieron la intimidad del momento y más tarde los oficiantes de la muerte.
El día del entierro, encabezaron el desfile tomando con autoridad, los primeros puestos en el tiraje del féretro oloroso de caoba y plomo.Uno el derecho ; otro el izquierdo.
Una vez sepultada,el de la izquierda dejó un ramo de rosas rojas, junto a sus lágrimas. El de la derecha, una corona de rosas blancas y el estremecedor mutismo del llanto contenido.
Salieron los últimos. Uno tomó rumbo al portal Sur, otro el del portal Norte.
Los demás deudos no se sorprendieron cuando al mismo tiempo, dos estampidos de revólveres se mezclaron en los aires venidos desde los dos extremos cardinales.


sábado, 23 de junio de 2012

Mujeres de Roma: SÚPLICA A LA LUNA

Mujeres de Roma: SÚPLICA A LA LUNA: ¿Dónde estás, diosa Selene? Te he buscado en los bosques y en lugares salvajes, donde sueles morar y no te he hallado. Miro al firmame...