Hola, Amigos:
Una amiga produjo esta presentación que comparto con ustedes.
Que lo disfruten;
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sábado, 19 de julio de 2008
domingo, 14 de octubre de 2007
Adhesión al Dia de la Acción del Blog
Yo deseo, amigos míos, que se tomen su tiempo , esta vez un poco más, para leer cada uno de los artículos que están tanto en la periferia como en la profundidad de los links.
En realidad, es un regalo que les hago, con mucho amor.
Eduardo Galeano, intelectual que admiro profundamente, aparece citado en esta página, con el texto que transcribo:
EDUARDO GALEANO reflexiones
1 Somos todos culpables de la ruina del planeta
La salud del mundo está hecha un asco.`Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad.Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2 Es verde lo que se pinta de verde
Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza,dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio,hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4 La naturaleza está fuera de nosotros.
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
El video que sigue, es una dolorosa metáfora:
En Uruguay se instala una papelera cuyos residuos irían a dar al Rìo Uruguay, que baña las costas de la provincia argentina de Entre Ríos.
El artista se inspira en la situación y canta:
Enlutan las papeleras
El río es un cielo bajo
el cielo de tu mirar
mientras lo miro, mi anhelo
no deja de suspirar.
¡Ay! Río de mieles ruanas
Zampallo un canto te dió,
que Tabaré no envenene
tus pájaros río Uruguay.
Una cosa es el progreso
otra más alta, crecer
tu pueblo es un río crecido
¡Aún vuela el amanecer!
Tu voz susurra en la arena
Alza su copa el yatay
y yo te canto mi pena
mi dulce río Uruguay
Cuando se marcha la tarde
pregunto: amanecerás
con nubes de blanca arena
mi dulce río Uruguay?
Una cosa es el progreso
otra más alta crecer
tu pueblo es un río crecido
¡Aún vuela el amanecer!
Un espejismo de mieles
Gualeguaychú en tu cristal
tu pájaro sanducero
anida en el arenal
Enlutan las papelereas
el monte, el río, el cantar
ya se ha visto en otros pagos
lo demás es puro hablar.
Semanas atrás, en protesta por la instalación de las fábrica de celulosa, Antonio Tarragó Rós compuso un chamamé ecologista
Y les dejo esta dirección para completar la idea de la música litoraleña argentina y cómo puede con ella, crear conciencia.
Sigan los links, es un imperdible que nos llena de orgullo a los argentinos.
En realidad, es un regalo que les hago, con mucho amor.
Eduardo Galeano, intelectual que admiro profundamente, aparece citado en esta página, con el texto que transcribo:
EDUARDO GALEANO reflexiones
1 Somos todos culpables de la ruina del planeta
La salud del mundo está hecha un asco.`Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad.Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2 Es verde lo que se pinta de verde
Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza,dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio,hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4 La naturaleza está fuera de nosotros.
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
El video que sigue, es una dolorosa metáfora:
En Uruguay se instala una papelera cuyos residuos irían a dar al Rìo Uruguay, que baña las costas de la provincia argentina de Entre Ríos.
El artista se inspira en la situación y canta:
Enlutan las papeleras
El río es un cielo bajo
el cielo de tu mirar
mientras lo miro, mi anhelo
no deja de suspirar.
¡Ay! Río de mieles ruanas
Zampallo un canto te dió,
que Tabaré no envenene
tus pájaros río Uruguay.
Una cosa es el progreso
otra más alta, crecer
tu pueblo es un río crecido
¡Aún vuela el amanecer!
Tu voz susurra en la arena
Alza su copa el yatay
y yo te canto mi pena
mi dulce río Uruguay
Cuando se marcha la tarde
pregunto: amanecerás
con nubes de blanca arena
mi dulce río Uruguay?
Una cosa es el progreso
otra más alta crecer
tu pueblo es un río crecido
¡Aún vuela el amanecer!
Un espejismo de mieles
Gualeguaychú en tu cristal
tu pájaro sanducero
anida en el arenal
Enlutan las papelereas
el monte, el río, el cantar
ya se ha visto en otros pagos
lo demás es puro hablar.
Semanas atrás, en protesta por la instalación de las fábrica de celulosa, Antonio Tarragó Rós compuso un chamamé ecologista
Y les dejo esta dirección para completar la idea de la música litoraleña argentina y cómo puede con ella, crear conciencia.
Sigan los links, es un imperdible que nos llena de orgullo a los argentinos.
martes, 27 de febrero de 2007
Borges, siempre Borges
Referencia de imagen

De repente, recordé, no con exactitud, este fragmento, que es de la ficción borgiana, pero es él mismo... En esa recoleta estancia de puertas abiertas y muchos silencios...
Él, el Minotauro, triturando palabras para otras palabras, como quién tritura trigo para luego hacer pan.
ël en sus silencios poblados de fantasmas que se pierden en laberintos infinitos repetidos en espejos espectrales.
ÉL y sus miedos - soliloquios.
ÉL y el pasado, y la ironía y el futuro incierto y esos ojos que no ven y ese genio que es dueño del cosmos y del hombre y de la Historia.
"Es verdad que no salgo de mi casa,
pero también es verdad que sus puertas
(cuyo número es infinito)
están abiertas día y noche
a los hombres y también a los animales.
Que entre el que quiera.
No hallará pompas mujeriles aquí
ni el bizarro aparato de los palacios
pero sí la quietud y la soledad.
Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra.
(Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida)".
Jorge Luis Borges, La casa de Asterión

De repente, recordé, no con exactitud, este fragmento, que es de la ficción borgiana, pero es él mismo... En esa recoleta estancia de puertas abiertas y muchos silencios...
Él, el Minotauro, triturando palabras para otras palabras, como quién tritura trigo para luego hacer pan.
ël en sus silencios poblados de fantasmas que se pierden en laberintos infinitos repetidos en espejos espectrales.
ÉL y sus miedos - soliloquios.
ÉL y el pasado, y la ironía y el futuro incierto y esos ojos que no ven y ese genio que es dueño del cosmos y del hombre y de la Historia.
"Es verdad que no salgo de mi casa,
pero también es verdad que sus puertas
(cuyo número es infinito)
están abiertas día y noche
a los hombres y también a los animales.
Que entre el que quiera.
No hallará pompas mujeriles aquí
ni el bizarro aparato de los palacios
pero sí la quietud y la soledad.
Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra.
(Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida)".
Jorge Luis Borges, La casa de Asterión
viernes, 24 de noviembre de 2006
Desde Armando Tejada Gómez
A veces, las voces de otros ( en mi caso casi siempre) superan lo que uno quisiera decir...
Una vez más me sucedió cuando Erardo me dijo: éste señora, ¿Le parece? Señalándome el poema De Armando Tejada Gómez....
-Hojeando libros con mis alumnos de la escuela nocturna..., libros que les entrego para que se familiaricen con su olor,con la suavidad de las tapas, las formas de sus figuras e imágenes, la rudeza de sus hojas de edición barata, la variedad de títulos y temas. Les doy un tiempo para que lo hagan mientras les pido que elijan alguno al azar guiados por lo que sea en la elección, luego vendrá la lectura silenciosa, y después la charla que los llevará a descubrir modalidades, recursos, historias de autores, otras realidades o la propia dicha de otro modo...-
Reproduzco aquí el poema, el que cada vez que leo, me obliga a redoblar esfuerzos para acciones que debieran hacerse en los ámbitos de gobierno, pero que no suceden. No suceden, hermanos....
Hay un niño en la calle
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venian conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostíl ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fé, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inutil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie proteje esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Una vez más me sucedió cuando Erardo me dijo: éste señora, ¿Le parece? Señalándome el poema De Armando Tejada Gómez....
-Hojeando libros con mis alumnos de la escuela nocturna..., libros que les entrego para que se familiaricen con su olor,con la suavidad de las tapas, las formas de sus figuras e imágenes, la rudeza de sus hojas de edición barata, la variedad de títulos y temas. Les doy un tiempo para que lo hagan mientras les pido que elijan alguno al azar guiados por lo que sea en la elección, luego vendrá la lectura silenciosa, y después la charla que los llevará a descubrir modalidades, recursos, historias de autores, otras realidades o la propia dicha de otro modo...-
Reproduzco aquí el poema, el que cada vez que leo, me obliga a redoblar esfuerzos para acciones que debieran hacerse en los ámbitos de gobierno, pero que no suceden. No suceden, hermanos....
Hay un niño en la calle
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venian conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostíl ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fé, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inutil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie proteje esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
jueves, 25 de mayo de 2006
Homenaje a mi patria, en su día
ODA ESCRITA EN 1966Jorge Luis Borges
Nadie es la patria.
Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba
de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce
por el tiempo,ni los otros
que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria.
Ni siquiera los símbolos.
Nadie es la patria.
Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.
La patria, amigos,
es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo.
(Si el EternoEspectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago,
Su olvido.)
Nadie es la patria,
pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban,
argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro,
incesante,
ese límpido fuego misterioso.
Jorge Luis Borges
jueves, 30 de marzo de 2006
A propósito de las próximas Pascuas
LA RUEDA DEL HAMBRIENTO (César Vallejo)
Oir entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Váca mi estómago. Váca mi yeyuno,
la mieseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa.
Una piedra en qué sentarme
¿No habrá ahora para mí?
¡Siquiera aquella otra,
que ha pasado agachándose por mi alma!
Siquiera
la calcárida o la mala ( humilde océano)
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto,
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la torcida y coronada, en que resuena
solamente una vez el andar de las rectas conciencias,
o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva,
va a caer por sí misma,
en profesión de entrada verdadera,
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Un pedazo de pan, ¿Tampoco habrá ahora para mí?
ya no más he de ser lo que siempre he de ser, pero dadme
una piedra en que sentarme,
pero dadme,
por favor, un pedazo de pan en que sentarme,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse,
y después me iré...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y ya no tengo nada, esto es horrendo.
Oir entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Váca mi estómago. Váca mi yeyuno,
la mieseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa.
Una piedra en qué sentarme
¿No habrá ahora para mí?
¡Siquiera aquella otra,
que ha pasado agachándose por mi alma!
Siquiera
la calcárida o la mala ( humilde océano)
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto,
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la torcida y coronada, en que resuena
solamente una vez el andar de las rectas conciencias,
o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva,
va a caer por sí misma,
en profesión de entrada verdadera,
¡Ésa dádmela ahora para mí!
Un pedazo de pan, ¿Tampoco habrá ahora para mí?
ya no más he de ser lo que siempre he de ser, pero dadme
una piedra en que sentarme,
pero dadme,
por favor, un pedazo de pan en que sentarme,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse,
y después me iré...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y ya no tengo nada, esto es horrendo.
jueves, 1 de diciembre de 2005
Salir de lo peor
En este lugar sombrío
sólo puedo esperar
el momento efímero
que llegará.
Transparente ya me siento
la fuerza me abandona
en un túnel sin regreso.
Camino y camino...
el silencio me sigue
como una sombras y mis pasos
son marcas
del destino ingenuo
que busco ahora.
Luego del mar, tocar tierra,
no importa si desconocida.
Alivio al fin.
Pero hay barreras
me impiden entrar.
Me llaman ilegal.
A una habitación más que austera
me llevaron prisionera.
Ellos no saben que aquí,
el ausente será el hambre
que en mi Africa conocí.
Laura Bertossi
1° AÑO POLIMODAL
Instituto Divino Salvador I 31
Esquina , Ctes. Argentina
sólo puedo esperar
el momento efímero
que llegará.
Transparente ya me siento
la fuerza me abandona
en un túnel sin regreso.
Camino y camino...
el silencio me sigue
como una sombras y mis pasos
son marcas
del destino ingenuo
que busco ahora.
Luego del mar, tocar tierra,
no importa si desconocida.
Alivio al fin.
Pero hay barreras
me impiden entrar.
Me llaman ilegal.
A una habitación más que austera
me llevaron prisionera.
Ellos no saben que aquí,
el ausente será el hambre
que en mi Africa conocí.
Laura Bertossi
1° AÑO POLIMODAL
Instituto Divino Salvador I 31
Esquina , Ctes. Argentina
domingo, 7 de agosto de 2005
piñata
Como una piñata, me resulta este terreno poco inexplorado por mí, que es el uso correcto de los blogs.
Durante mucho tiempo, siemprenprueba estuvo inactivo, pués por ciertas casualidades, pasé a crear otros como encuentrocomentarios, al que tuve bastante frecuencia y actualizado.
Ahora, me sorprendo con el premio de comentarios en el original y en el más nuevo, sin ellos.
Qué sorpresita!
De todos modos me gratifica recibirlos y renovar mi búsqueda de interlocutores.
Enhorabuena!
Bienvenidos.
Mañana postearé algo más sustancioso, para ustedes.
Gracias
Durante mucho tiempo, siemprenprueba estuvo inactivo, pués por ciertas casualidades, pasé a crear otros como encuentrocomentarios, al que tuve bastante frecuencia y actualizado.
Ahora, me sorprendo con el premio de comentarios en el original y en el más nuevo, sin ellos.
Qué sorpresita!
De todos modos me gratifica recibirlos y renovar mi búsqueda de interlocutores.
Enhorabuena!
Bienvenidos.
Mañana postearé algo más sustancioso, para ustedes.
Gracias
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